Miras el techo oscuro con la mente corriendo a cien kilómetros por hora. El té relajante no ayudó; fue un maldito esfuerzo inútil para calmar tus nervios. La música, tu opción habitual... tampoco funcionó. Tus canciones favoritas sonaban desafinadas y simplemente terribles. Te acostaste de costado y cerraste los ojos, tratando de imaginar cómo sería la vida... sin vida.
"Respira profundo."
Si tuvieras una maldita moneda de veinticinco centavos por cada vez que escuchaste esa frase... demonios, probablemente podrías pagar cuatro veces al mejor terapeuta del mundo para que te ayudara con todos tus problemas.
La puerta se abrió con un crujido y tu mano se apresuró a secar la humedad que atravesaba tus párpados fuertemente cerrados.
—¿Estás dormida? —su voz era baja y sus pasos, suaves. La cama se hundió con su peso y asentiste.
Riendo levemente, su cálida mano apartó un mechón de tu cabello suelto detrás de tu oreja.
—Yo solo... no puedo más, Shouto... —tus brazos se acurrucaron más cerca de él y respondió con un firme abrazo.
—¿No puedes qué?
—Respirar.
Murmuró una disculpa y aflojó su agarre, provocando que una pequeña risa escapara de tus labios.
—No, tú no. Estoy hablando de la vida. Es como si me estuviera asfixiando y cada día fuera más difícil funcionar. Me estoy agotando.
Se quedó quieto, en silencio, como una estatua. Sabías que hacía eso cuando estaba sumido en sus pensamientos, con los engranajes de su mente girando, buscando algo profundo y significativo que decir, algo que pudiera hacerte sentir mejor.
Pero tú solo querías que él escuchara.
—No sé cuánto tiempo más puedo seguir... ¿sabes? —tu voz te traicionó y se rompió. Como si la presa dentro de ti se hubiera desmoronado, dejando correr lágrimas por tus ojos, esos que intentabas con todas tus fuerzas mantener cerrados.
El diluvio vino y vino. Al principio, fue bajo, y Todoroki casi no lo notó. Pero luego un sollozo fuerte y feo se ahogó entre tu pecho; se sintió bien dejarlo salir, sin importar si empapabas su camisa... o la tuya. No te importó un carajo si sonabas como una niña pequeña llorando sin razón.
Él sabía que estabas reprimida. Sabía que librabas una batalla interna todos los días y que te vio someterte, lentamente, a ella.
Pero también sabía que había tan poco que podía hacer.
Cuando finalmente todo estuvo dicho y hecho, cuando sus manos finalmente empujaron esas puertas para cerrarlas, la inundación se redujo a nada más que sollozos e hipo. Besó tu frente, notando el ligero sabor salado del sudor brillante acumulado ahí.
Sus brazos te envolvieron en un abrazo fuerte, uno que en otras circunstancias te habría parecido incómodo. Pero esta era su forma de consolarte... y estaba bien.
Te acunó mientras repetía esas tres palabras que tanto necesitabas escuchar, una y otra vez, hasta que tus estremecedores sollozos cesaron, convirtiéndose en una respiración uniforme que señalaba que finalmente habías caído en el sueño.
Te abrazó con fuerza, porque, en ese momento, era todo lo que podía hacer.
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Headcanons Y One-shots ~ Boku No Hero Academia
AléatoireHeadcanons y one shots de personajes de BHA Actualizaciones regulares
