Cambio 1° No lo meresco

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Pasaron días después de esa cita de Segurito y Rita, ambos tórtolos estaban muy felices juntos pero algo les empezó a preocupar, dos miembros de la pandilla estaban muy deprimidos, tanto el robot como el monstruo de lana, manifestando de distintas maneras, Guaripolo con un mal humor que alejaba a todos sus conocidos de él, a los únicos que trataba bien era a Monstruino y a Gastón, siendo que a este último recibió un grito de parte de su padre, algo que le sorprendió y dejó algo mal al peli-naranja menor, eso su padre noto y se disculpó al instante, no era de gritarle a su hijo y se sintió peor al haberle hecho eso.

Por otro lado el robot no salía mucho de su cuarto, solo para comer o ir al baño, algo que a Segurito le preocupo e intentó hablar con su compañero de piso, pero este solo se negaba y le decía que estaba bien para después encerrarse de nuevo en su cuarto, dejando al resto de la pandilla preocupados a excepción de Guaripolo que se encontraba molestó con el robot por lo que le dijo días atrás.

Un día el robot toma una mochila y con una sonrisa le dice a Segurito que se va a caminar un rato.
—¿A dónde irás a caminar? —le preguntó el chico de gafas al robot preocupado.
—No tan lejos, no te preocupes, estaré bien. —dijo con una sonrisa el robot para después despedirse de su mejor amigo e irse del departamento.

Un rato después Rita llega al departamento de Segurito a petición del ya nombrado y juntos se dirigen al piso de arriba a visitar al monstruo naranja.

Rita toca la puerta del departamento esperando ser atendida por Guaripolo.
—Bla~ah ¿Quién molesta? —preguntó el títere naranja algo irritado y cansado, sin abrir la puerta.
—Somos nosotros, Guaripolo, Segurito y Rita, venimos a verte. —le contestó la chica preocupada por el tono de voz del vecino de su novio.
—Vuelvan otro día, no estoy para soportarlos. —le contestó del otro lado de la puerta para después querer irse, pero otra vez tocan la puerta, molestándolo más.
—Guaripolo, tenemos que hablar, tu estado de ánimo está preocupando a tus seres queridos. —le hablo Segurito detrás de la puerta más serio y con intenciones de que esa charla sea concretada.
—¿Ah sí? ¿Quiénes? —le preguntó molestó a su vecino y sin mucha paciencia.
—Tu hijo, Monstruino, Dami, Rita y hasta a mí me preocupa, tienes que hablar, no lo hagas por nosotros dos, hazlo por tu hijo. —le dijo el chico seguridad tratando de convencer a su vecino de hablar con ellos.
—No gracias, yo estoy bien, Monstruino y Gastón se preocupan demasiado y qué me importa que ese robot de cuarta se preocupe por mí. —le dijo frío a su vecino, evitando sentirse vulnerable y queriendo no recordar las palabras de aquel robot.
—Por favor, Guaripolo, al menos hazlo por tu hijo. —le pidió Rita detrás de la puerta tratando de sonar más tranquilo y empática.
Guaripolo piensa un momento, y después de un rato este les abre la puerta—Está bien, pero no pongas a GJ en esto. —dijo con molestia a Rita para después dejarla pasar junto con Segurito.

—Bueno ¿Hablaran o no? —preguntó Guaripolo con una mirada molesta, sentándose en el sillón de la sala, mirando a la pareja con fastidio.
—Guaripolo, se que estas algo molesto, pero nos gustaría hablar de la razón del por qué estas enojado.
Al escuchar el peli-naranja a Rita solo muestra más fastidio en su mirar.
—No les incumbe, par de nerds ¿Por qué hablar de algo que nunca les interesó en primer lugar? ¿Por qué no mejor se van a besarse o algo asi? —hablo a la defensiva Guaripolo, con una voz que reflejaba enojo y una mirada que decía "son unos estorbos".
—Vamos Guaripolo, por favor, debes hablar, si no hablas no te podremos ayudar. —dijo Segurito serio y tratando de no perder la calma para poder hacer cooperar a Guaripolo, pero consiguió lo contrario.
—¿Ayudarme? ya estoy harto que el señor del casco quiera ayudarme ¿Por qué mejor no te buscas una vida y deja a los demás en paz? —lo enfrentó Guaripolo con ira que intento controlar para no hacer una escena.
—Te diré la verdad, tú no eres mi prioridad, si vengo a hablar contigo es porque me preocupa Gastón, si no lo sabías Gastón se preocupa mucho por ti, estuvo preocupado por ti por días. —le contestó el chico de gafas a Guaripolo.
—GJ se preocupa demasiado, yo no le dije que se preocupara porque mi, a su edad yo no me preocupe por mis padres ¡¿Por qué debería preocuparse por mi?! ¡Lo que debe hacer GJ es centrarse en él! ¡Yo no le sirvo, es más, soy un estorbo para él! ¡Prefiero que viva en la mansión de su noviecito a que viva en esta casucha de cuarta conmigo! —hablo levantando la voz de a poco a la pareja, notándose sus ojos cristalinos y su voz que estaba cada vez más ahogada.
—¡Tienes razón! ¡Gastón no debería preocuparse contigo! pero lo hace, y mucho, porque eres su papá, él te adora a pesar de no decírtelo a la cara, te admira a pesar de que hagas mil estupideces al día ¿Por qué no lo ves?!
—¡Si lo veo! ¡¿Crees que no veo que se rompe la espalda trabajando y estudiando?! ¡El problema no es que se preocupe! el problema es… es… que no lo merezco…
Guaripolo rompe en llanto sintiéndose miserable y un mal padre, dejando a Segurito y a Rita atónitos, nunca había visto a un Guaripolo tan dolido. Pero a la hora de querer decir algo el pequeño peli-naranja entra, alertando a Guaripolo que como puede se seca las lágrimas.
—Hola GJ, llegaste temprano ¿Pasó algo? —habló con una sonrisa el monstruo de lana, dejando desconcertados a la pareja por el cambio de humor tan brusco de Guaripolo.
—Hola, pá, hola chicos —saludo calmado el adolescente dejando sus cosas a un lado para descansar un poco—. Vine temprano pá porque me despidieron, de nuevo. —le informo a su padre molesto por la noticia.
—Oh, qué idiotas. No te preocupes, papá encontrará trabajo nuevo, bla~a. Mejor ve a cambiarte. —le hablo a su hijo tratando de no preocuparlo.
—Está bien, papá. —le dijo con una sonrisa a su padre para después ir a su cuarto.

Al verlo irse Guaripolo cambia su cara a una seria y mira a ambos tórtolos que lo miraban confundidos—Larguensen los dos, déjenos solos. — le ordenó el monstruo de lana, apuntando la salida del departamento.
—Está bien, Guaripolo, pero esto no se quedará aquí.
—Como sea, larguensen.
Segurito y Rita se van del departamento con seriedad, preocupados por cómo se encontraba su vecino, yendo a su departamento tratando de procesar lo ocurrido.

Está historia continuará…

El Cambio (Canon) Segurito y 31 minutos (Hiatus)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora