Lucía POV
Abrí los ojos desperezandome, al toque sentí un calor que me hizo empezar a transpirar. Miré a mi lado y divise a la Gallega con pequeñas perlas de sudor arrastrándose por su hombro.
Me levanté con pesar, tomando el teléfono y mirando la hora. 9:45 AM.
--Joder... ¿estoy sudando?.-- habló una voz roncamente a mis espaldas.
--Yo también, las noticias dicen que esta soleado y hay 30° de mínima y 40° de máxima, con unos 45° de sensación térmica, hoy va a ser un domingo caluroso.
--Joe, hace mucho calor, tengo que bañarme.--Hablo, levantandose con rapidez.
No hizo ni dos pasos antes de empezar a inclinarse extrañamente de costado.--¡Val!-- Alcancé a agarrarla de la cintura justo a tiempo antes de que se cayera.
--Creo que estoy mareada.--Habló entre mis brazos.
--¡Si!¡Claramente!¿Que te pasa?
--El calor, siempre me ha afectado... Estás muy fresca, déjame estar así contigo hasta que el ambiente se refresque.--Terminó acurrucándose contra mí cuerpo.
Reí enternecida, agarrando el control del aire acondicionado.
--Como quieras, prendamos el aire y sigamos durmiendo. -- contesté divertida, mientras escuchaba el *pip* de la maquina, bajando unos grados la temperatura para que esté más a su gusto.
--Necesito estar aquí el resto de mi vida.
--Vamos a quedarnos, no tengo problema.
Pasaron solo un par de minutos, tal y como lo dije, igual de fácil y rápido se fue.
"Yendo a la casa de Damián" empezó a sonar en mi celular, indicando una llamada.
Lo agarré y contesté.
--¿Si?.-- pregunté bostezando.
--Día de calor, más de treinta grados, sol abrazador, adivina mi idea Argentina.-- habló una voz conocida. La puse en altavoz.
--¿Estar todo el día mirando películas con el aire acondicionado?.-- pregunté, sabiendo muy bien que mi rubia amiga no se conformaría con eso.
Val se separó de mi cuerpo, dejando un tierno beso en mi mejilla haciéndome sonreir y caminó al baño.
--Puedes hacer eso al igual que una anciana... o podemos ir a la playa todas juntas, y tu invitas a tu amigo para que también nos acompañe... ¿que me dices?
Subí mi mirada a la de Valentina, que se encontraba de pie en la puerta escuchando la conversación mientras se lavaba los dientes.
Ella asintió, aceptando la propuesta, y yo sonreí feliz.
--¿Después de almorzar?
--A las tres, ni un minuto más ni uno menos, vamos todos en el carro de Lidia, ¡Nos vemos!
Y la llamada se cortó.
--¿Donde vamos?.-- preguntó Valentina.
--A la playa, ¿no escuchaste?.-- contesté confundida.
--Me rogaste con tu carita que asintiera y eso hice, no sabía ni de que estabais hablando.-- respondió subiendo los hombros y dandome una sonrisa.
Reí también, caminando al baño para asearme.
--¿"Mi Carita"?.-- pregunté con el cepillo entre los dientes.
--Egocéntrica.-- refutó tratando de hacerme enojar.
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Heredera de La Verdad
RomanceEspaña, finales del 2019, una joven adulta rica, consentida y la futura dueña de la empresa de periodismo más grande de España es obligada a hacer algo que le cambiará la vida, ¿Para bien o para mal? Argentina, finales del 2019, una recién graduada...
