XV "Primera semana"

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Vale POV

--¿Lucía?-- pregunte queriendo saber si la Argentina se hallaba allí.

Al no escuchar respuesta me despoje de la ropa de calle y me puse la pijama, entre al baño y saque las lentillas de mis ojos, al salir escuche como alguien sorbia su naríz desde detrás de la puerta en la habitación de la rubia.

--¿Lucía?, ¿Lucía que sucede?-- dije tratando de abrir la puerta.

Cuando lo logré, me encontré con una rubia sentada en el piso, con su espalda contra la cama.

--Lucía, oye ¿Estas bien?, ¿Te han echo algo?, ¿Estás lastimada?

La rubia no sacaba su cabeza de entre sus piernas, se veía como una niña angustiada y mi primer instinto fue intentar protegerla, me acerque a ella, baje hasta quedar a su altura, saque sus brazos suavemente y tome su mentón subiendo su cabeza, ella no se resistió.

--¿Que sucede Lu?

La rubia abrió sus ojos y pude notar las hermosas orbes verdes sin brillo y opacas, estaban rojos al igual que su nariz.

Me observó con los labios entre abiertos, respirando con dificultad.

Hizo un puchero triste y sus ojos volvieron a cerrarse dejando caer más lágrimas.

De un momento a otro, Lucía se abalanzó sobre mi y me abrazo buscando consuelo. La inercia me hizo sentarme en el piso también. Ella enterró su rostro en mi hombro y comenzó a llorar otra vez, aferrando sus manos a mi cintura.

Su acción me descoloco y estuve un par de segundo sin reaccionar, dudé pero correspondí a su gesto y le abracé.

Comencé a acariciar su espalda levemente y mi otra mano la sostuvo de la cintura.

Palmee su cabello y la cercanía me permitió aspirar el hermoso aroma que desprendía de él. Canela y manzana.

Sus lágrimas mojaban mi hombro, su respiración agitada chocaba con mi pijama de sandías y sus manos estaban clavadas en mi torso sin ningun indicio de querer dejarme ir.

Luego de unos minutos, me decidí a hablar.

--Lu, dime que sucedió, por favor-- La rubia respiró hondo, negando.

--Vas a creer que soy una tarada...

Hice una mueca que ella no pudo ver, ¿Que tan malo podría ser?

--Vamos, no te juzgaré, no soy un dios.

Asintió, separándose un poco, manteniendo el puchero de hace un rato.

Comenzó a relatarme los sucesos de esa tarde.

--Mo-Mónica, ella resulta que está en pareja con una piloto Española y estuvo conmigo mientras su novia no estaba en la ciudad.

Al escuchar el "estuvo conmigo" me tensé, no podia creer que Lucía se había acostado con una mujer a la que sólo conocia de unos días.

O sea, sé que el estereotipo lésbico es ir más rápido que la velocidad de la luz pero no lo confirmé hasta ahora.

Un odio inexplicable creció dentro de mi por esa tal Mónica, ¿Como podía romperle el corazón a la chica que sollozaba en mis brazos? Joder, maldita infiel.

Chasquee la lengua en desaprobación mientras me sentí arrugar el ceño de manera involuntaria.

--Fueron un par de salidas, unos besos y no paso de eso, pero lo sentí tan... real, que no me importó si estábamos hace tres días o tres años, yo creo... Creo que la quería.-- Terminó Lucía, aclarando que no hubo sexo, suspiré moviendo sus cabellos y la separé un poco de mí.

Heredera de La VerdadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora