Clive y yo bajamos al Salón, Carter hablaba con Edwin y Amos en el despacho, Zia estaba con Walt entrenando y Sadie con Jazz hablando y viendo como estos entrenaban.
Jazz al vernos puso una mala cara pero luego se acercó a Clive y le beso.
-Jazz, es solo mi amiga. -Dice Clive.
-Me da igual. -Dice ella.
De repente noto la presencia de Edwin.
-Ashley, siento lo de hace un par de días. -Dice a mi lado.
-No te preocupes. -Le respondo. -Estoy bien.
-No volverá a pasar. -Dice algo más serio.
Mi corazón latía fuerte. ¿Por qué?
-¿Entrenamos? -Dice Carter, distrayendo me de lo que estaba sintiendo.
Toco mi símbolo, saco un Báculo. De la Duat.
Carter saca su espada.
-Ha di. -Digo.
Carter lo esquiva, me pone la espada en el cuello.
-Ash... Estas distraída. -Dice.
Le miro, invoco el sello mágico. Él se aleja. Pero paro.
-Lo siento. -Digo.
Guardo el báculo como un collar.
-¿Has invocado un sello mágico? -Dice Sadie atónita.
-Sí, ¿tu no puedes? -Le pregunto como si nada.
-Solo los maestros saben...
-¿Maestros? -Pregunta Walt.
-Sí, lo más cercano a un Dios que hay en nuestro campo. -Dice Sadie.
Sadie se pone a entrenar con Jazz, Walt con Carter y Clive, Edwin se mete en la casa. Le sigo.
-¿Tu no entrenas? -Le pregunto.
-No, yo voy a nadar un rato.-Dice mientras se quita la camiseta, dejando ver su espalda entrenada.
-¿Puedo acompañarte?
-Si quieres.
Voy a mi cuarto, me pongo mi bikini azul, y una camisa algo larga, voy a la piscina climatizada, él ya estaba nadando.
Me siento en el bordillo, mojando mis piernas. Dejo puesta música. De repente se acerca a mi sin previo aviso.
-¿No vas a entrar? -Me pregunta.
-No podría ganarte en una carrera.
-Claro que no, pero quedarte sentada no es bueno tampoco.
Me meto, estaba tan cerca de él... Me daban ganas de besarle.
-¿Mejor? -Le digo.
-Aparte de usar magia, ¿qué más haces?
-Tengo visiones.
-¿Por eso no paras de acercarte a mí?
-Algo así.
-¿Qué has visto?
De repente, veo como le beso, él lo acepta. Me dice que me quiere.
Cuando vuelvo a la realidad, le estaba mirando tan cerca...
-No veo mucho. -Me limito a decir.
-¿Y ahora?
-¿De verdad quieres saberlo?
-Fuiste tú quien no se ha alejado de un vampiro qué casi te mata, tengo derecho al menos de saber porqué.
-No estarías de acuerdo...
Se acerca aún más a mi, si cabe, nuestras respiraciones chocan.
-Estas nerviosa. -Dice.
Le beso. Él lo acepta pero al poco rato se separa. Se aleja.
-Lo siento. -Digo, salgo de la piscina.
Me topo de frente con Clive y Jazz, estaban en bañador.
-¿Ya te vas? -Me pregunta Clive.
No digo nada, recojo mis cosas y me voy. Al llegar a mi cuarto, dejo las cosas en el escritorio, y me tiro a la cama.
-Ash, no pasa nada. -Dice Edwin apareciendo de la nada.
-Lo siento. -Digo mirándole.
-Yo también quería besarte.-Dice.-Pero es complicado.
Me besa, me dejo llevar, pero se separa al poco rato. Sus besos eran intensos como si me hubiera anhelado.
-Es complicado no tener sed contigo.-Dice con la respiración entrecortada.
Veo sus pupilas estaban entrando en un tono rojizo.
-Están cambiando de color. -Digo.
-Sí, voy a cazar. -Dice.-Luego te veo.
Me da un último beso, esta vez fue algo más corto. Se va.
Me voy al baño, a darme una ducha, lo necesitaba. Estaba demasiado nerviosa. Solo recordar como se sienten sus besos...
Al salir, ya cambiada del baño, veo como Carter llama a Edwin por teléfono. Él aparece como si nada.
-¿Qué pasa? -Dice algo preocupado y serio.
-Es Apofis. ¡Reunión! -Exclama Carter, sabiendo que estaba allí.
Se va al Salón, Edwin se acerca a mi, ya volvía a tener los ojos ámbar de siempre.
-¿Ya estas más tranquila? -Me pregunta, me acaricia la mejilla con sus manos frías.
-Sí, algo. -Digo, noto como me ruborizo.
Me toma de la mano, pero al bajar al Salón. La suelta. Nos sentamos separados, yo al lado de Zia y él al lado de Clive.
-Ash, al parecer Apofis nos ha mandado esto. -Dice Amos, me da un sobre, lo abro, había una carta.
" Todo ha cambiado, Carter, Sadie, pronto sabréis lo que es el verdadero dolor."
-¿Apofis dice esto?
-Sí,por eso debemos irnos de aquí.-Dice Carter.
-De acuerdo. -Me limitó a decir.
-Sadie, hay un sitio... Al que podemos ir.-Le digo telepáticamente
Había una casa que tenía heredada de mis abuelos, estaba en una isla.
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Frío invierno
RomanceSus manos eran frías, sus ojos ámbar me miraban con intensidad... se acercaba a mi con paso lento... Pero de repente desaparece, en un segundo. ¿Era un sueño, o era real?