Capítulo 3
Narra Hannah
—Si en los próximos cinco minutos no aparece Sophie, juro que entraré por ella.
Amber cruzó los brazos mientras observaba la puerta de la casa de su prima con una impaciencia casi admirable.
No pude evitar sonreír.
Habían pasado apenas dos minutos desde que llegamos.
—Exagerada.
—Realista.
La conozco mejor que nadie.
Si no sale pronto, es porque volvió a perder algo.
Probablemente ese collar al que le tiene más cariño que a nosotros.
Dylan estacionó el vehículo frente a la acera y apagó el motor.
—¿Quieren que toque el claxon?
Amber giró lentamente la cabeza hacia él.
Una sonrisa traviesa apareció en su rostro.
—No...
Quiero hacerlo yo.
Dylan abrió mucho los ojos.
—Señorita Amber...
No creo que sea buena idea.
—Confía en mí.
Nunca es buena idea.
Antes de que cualquiera pudiera detenerla, abrió la puerta del conductor y prácticamente le arrebató el asiento a Dylan.
—Amber...
—Cinco segundos.
Eso fue todo lo que dijo antes de apoyar ambas manos sobre el volante.
El sonido del claxon retumbó por toda la calle.
Una vez.
Dos veces.
Tres.
Las cortinas de varias casas comenzaron a moverse.
Una señora abrió la ventana del segundo piso con expresión de pocos amigos.
Un perro empezó a ladrar desde la casa de enfrente.
Yo me cubrí el rostro con ambas manos.
—No la conozco...
Murmuré para mí misma.
—Yo tampoco —respondió Dylan intentando no reírse.
Cinco segundos después, la puerta principal de la casa se abrió de golpe.
—¡¡Amber Collins!!
Sophie salió prácticamente corriendo.
Su coleta castaña se movía de un lado a otro mientras sostenía un pequeño collar de plata entre los dedos.
Tenía esa expresión que solo aparecía cuando su prima conseguía desesperarla.
—¡Todo el vecindario nos está viendo!
Amber sonrió con total tranquilidad.
—Funcionó.
Sophie llegó hasta el automóvil y abrió la puerta trasera con un golpe un poco más fuerte de lo necesario.
—Buenos días, Hannah.
Buenos días, Dylan.
Buenos días... desastre natural.
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Bajo La Misma Luna ©
RomanceTodo comenzó en ese tonto parque de atracciones, en un estúpido concurso estudiantil, de estar peleando a pasar a ser amigos, a veces los polos opuestos se atraen pero no siempre terminan juntos o tal vez sí. Dicen que cuando te enamoras, tienes mi...
