Es todo muy divertido fuera de casa, pero ella cuando llega a su cama las sábanas frías la abrazan, contrastan el calor de su piel. La soledad la atrapa en la obscuridad, se deja llevar, mirando el techo y pensando en que no debe llorar.
Sus lágrimas se evaporan al contacto de su piel, sus mejillas rojas de la vergüenza, vergüenza de existir e ira por no saber cómo dejar de hacerlo.
Extraña tantas personas que perdió la cuenta, lloro y sufrió mucho más que ellas, y es que ella siempre se aleja para sufrir en paz.
Juega con sus dedos e intenta mantenerse quieta aunque su cuerpo le pida correr en medio de la clase, en medio de su casa, en medio de la calle y en medio del patio, la plaza y la orilla de la playa, su alma le pide correr, su cuerpo quiere que grite todo lo que guardo años, sus ojos quieren llorar todo lo que no lloro y sus manos quieren pintar lo que siempre imagino.
Sus dedos teclean rápido para pedir ayuda, un "hola" empieza la conversación que termina con un "bien" respondiendo al "cómo estás?", Porque ella ya no sabe de qué hablar, no sabe cómo encarar, le da miedo molestar y es que siempre siente que llega para fastidiar.
Sus lágrimas molestan, su manera de hablar molesta, su manera de vestir molesta y su mirada incomoda, pide ayuda con los ojos en intenta mandar mensajes para que se den cuenta de todo, pero nadie nunca notó algo, empezó, siguió y no paró, el mar en su pecho la ahogo, y es que cada vez la marea es más alta, tanto que la consumen las olas de sus lágrimas, la sal del agua quema su suave piel, y sus ojos arden en tristeza y falta de amor.
Así como comenzó, jamás termino, y es que a su sentir significado no le encuentra, porque para ella el sufrir constantemente ya no tiene una respuesta, simples acciones que tienen consecuencias y simples consecuencias que acompañan su cabeza, llena de preguntas sin respuesta.
El "¿Por qué yo?" Y "No lo merezco", ya pasó, ahora solo piensa en que ella lo busco, que ella tiene la culpa y que solo debe aguantar la presión, hasta encontrar la salida roja de sus venas a lo desconocido por su conciencia, el dolor de sus muslos acompaña el dolor de su corazón, y es que mientras más duela su piel menos duele su pecho lleno de recuerdos.
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