Te veo entrar..., tan sutil, tan elegante y femenina.
¡Qué forma de andar! Pareces un precioso objeto de valor. Bueno, no lo pareces, lo eres.
Tu cara deslumbrante, blanca, perfilada, con cierto dibujo de mujer dura, hecha a ti misma.
Eso es lo que me atrae de ti.
La mezcla de mujer joven, hermosa y la madurez de tus expresiones, de mujer más curtida.
Pienso cómo ha sido tu vida y si yo tendré, algún día, cabida en ella.
Un pequeño hueco en tu existir.
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