Parte 2

20 5 0
                                        

Hades no lo pensó ni un segundo, actuó impulsivamente, guiado por el odio que crecía dentro de su corazón oscuro y cruel.

¿Cómo...cómo podía haberlo traicionarlo así?.

¡ÉL HABÍA ARRIESGADO TODO POR ELLA Y SE LO PAGABA ASÍ!.

¡LO DEJÓ SOLO, COMPLETAMENTE SOLO!.

Hades, guiado por el resentimiento, se dirigió a Zeus y se rindió justo a los pies de su hermano, el dios supremo.

Zeus lo perdonó y juntos se dirigieron con los demás dioses, aquí terminaba Nérida, aquí tenía que morir Nérida.

Al llegar a su salón, no estaba, ¿dónde estaba Nérida?.

Déjame te lo cuento:
Mientras que Hades corría a rendirse a los pies de su hermano, ¿quién apareció?, ¿te haces una idea?, ¿una pista?, dios de la guerra.

Ares logró escapar del castigo de Zeus y escuchó la conversación entre su padre y su tío. Y por suerte, encontró a Nérida antes que ellos.

Nérida estaba totalmente confundida, sin embargo, se dejó guiar por su sobrino.

Escaparon del Olimpo, juntos.

Los años pasaban y todos se preguntaban ¿Dónde estaba la diosa de la nada y el dios de la guerra?.

Hasta que un día, Poseidón lo encontró escondido de sus guardias, tratando de entrar a su palacio marino.

Ares fue condenado a sufrir toda la eternidad.

Nérida no aparecía.

Pero, un día remoto para Zeus, cansado de buscar a su hermana, la mujer que buscó por todos estos años se presentó en las puertas del Olimpo.

Nérida estaba destruida, lloraba casi como para llenar los mares de Poseidón y solo repetía una cosa, "liberen a mi sobrino, liberen a mi sobrino".

Zeus le ofreció un trato, ella se entregaba y su sobrino se liberaba de la condena, Nérida no lo dudó y aceptó.

Las noticias de que la diosa de la nada había vuelto al Olimpo volaron como Ninfas emocionadas.

De un día a otro, las puertas del Olimpo rebalsaban de criaturas, desde gigantes hasta enanos, todos querían ver a Nérida.

Ares fue liberado, pero sin saber la causa de este acto, pues claro, él nunca iba a permitir que su tía se sacrifique.

Nérida pidió un último deseo, Zeus se negó, sin embargo, Hades no.

Hades no iba a dejar morir a su hermana sin concederle el último deseo.

Nérida pidió ver a su gente, una vez más.

Las puertas del Olimpo se abrieron y las criaturas corretearon como coyotes buscándola.

Nérida apareció arriba de todos, la iban a colgar.

El lugar quedó en silencio y las lágrimas comenzaron a apoderarse de todos los presentes, entendieron que ese era el último día que verían a su diosa favorita.

Nérida habló, y Ares, lejos de todos, logró escucharla, sin embargo, él estaría encerrado hasta nuevo aviso, hasta que suceda la muerte. Intentó de todo, pero las rejas estaban encantadas, no iba a poder escapar nunca, recordó todos esos años junto a su tía, y por primera vez, el dios de la guerra, lloró por alguien que amaba.

Mientras que Zeus esperaba con ansias la muerte de su hermana, Hades se arrepentía de lo sucedido en aquellos años.

Nérida se dirigió a su pueblo;
Mis queridos amigos, no estén tristes porque me voy, algún día nos volveremos a ver todos y tomaremos esos cafés prometidos. Mis hermanos solo cumplieron su deber en condenarme a esta atroz muerte.

Se limitó a sonreír y dijo...

Pero por favor les pido, díganle a Ares de mi parte lo agradecida y orgullosa que estoy de él. Fue muy importante el tiempo que pasamos juntos, logró regresarme la felicidad que había perdido y estaré agradecida toda la eternidad con sus actos tan valientes.

Zeus, harto de esperar, arruinó el momento y apuró todo.

Nérida le sonreía a su pueblo, no tenía miedo, estaba a punto de morir con la gente que amaba, estaba condenadamente feliz de tener esa oportunidad.

Antes de morir, antes de que la cuelguen, miró solo a una persona, Hades.

Él estaba quieto a su costado, mirándola. Nérida lo conocía bien, sabía lo que su hermano sentía, arrepentimiento. Y también sabía que él nunca iba a perdonarse.

Nérida le sonrió y susurró mirándolo...

Te perdono hermano...

Hades sintió un revoltijo en su estómago, estaba completamente abrumado.

Las criaturas y dioses salieron del Olimpo, pero Hades no se alejaba del cuerpo de su hermana, no podía.

Alguien se sentó a su lado...

Zeus mató al Cerbero.

Hades se giró.

—¿Qué?.

Zeus mandó a Hércules a matarlo y la inculpó.

Hades sintió su corazón luchar por cuál sentimiento dejar salir y se decidió por uno solo, odio.

—¿Lo sabías?.

—Sí.

—Vete de aquí antes de que me desquite contigo, Hestia.

—Lo siento, Hades.

Se fue.

¿Lo sentía?.

Parecía una broma.

¿Hades traicionó a su hermana por una mentira?.

Hades no podía creer lo estúpido que había sido, había caído en la trampa.

Pero ahora no dudó. Corrió a buscar a Ares.

Lo encontró...pero estaba llorando y gritando, Ares estaba pidiendo perdón, no a Zeus, no a Hades, ni a él mismo, a Nérida, le pedía perdón a su tía por no haberla podido salvar de su destino.

Ares vio a Hades.

—Tenemos que vengarnos, Ares.

—Vete de aquí.

—Tienes que vengar a Nérida.

Ares se descontroló y trató de agarrarlo por el cuello.

—Ni te atrevas a nombrarla, traidor.

—Es la única oportunidad que tenemos, Ares, piensa, tienes que vengarla, tenemos que vengarnos.

Ares lo pensó, sabía que Zeus no iba a dejarlo salir, Hades sí, y tendría ayuda para vengarse de su padre.

La única razón por la que aceptaría el trato de Hades era por venganza al asesino de su tía.

Hades y Ares, juntos, vengarían la muerte de Nérida y del Cerbero.

Las únicas razones que los iban a unir por el resto de sus vidas, era la venganza a Zeus y el amor profundo que ambos tenían por la diosa de la nada.

Hades y Ares, unidos por Nérida.

Diosa De La NadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora