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Freddy

Al ingresar a la habitación de Chica, cerró la puerta de un portazo, generando que Bon Bon se cubriese las orejas y cerrara los ojos. 

—Esa maldita —murmuró Freddy dejando al conejo sobre la cama—, ¿qué se cree? ¿cree que puede calentarme y después golpearme como si nada? ¡que ni lo piense! 

—No entiendo nada, Freddy —le dijo Bon Bon—. ¿Qué te hizo? 

—¿Qué me hizo? ¡Qué no me hizo, Bon Bon! Esa idiota cree que puede acercarse a mí y provocarme con esos vestidos, y esa ridícula sonrisa... 

Bon Bon se le quedó viendo con detenimiento. 

—Fred, ¿qué tienes en el cuello?

Freddy se dirigió al espejo de cuerpo completo, notando cómo su antes aspecto arreglado y perfectamente maquillado se encontraba manchado, brillante por el sudor. El maquillaje en sus ojos se había corrido, así como la base blanquecina alrededor de sus labios, y, en especial, su cuello, el cual era un desastre, con múltiples marcas de lápiz labial rosa, y en su clavícula marcas de dientes afilados. Por otro lado, su cabello blanco se encontraba alborotado, con varios mechones revueltos sin control. Pero sin duda, lo que más le molestaba, era el inmenso calor que aún sentía, y que derivaba en que sudara tanto que la ropa se le pegaba al cuerpo. 

—¿Por qué hiciste eso, Fred? ¡Por poco y la matas!

Freddy soltó un gruñido, acercándose al mueble donde tenía su maquillaje. 

—Ella casi me mata a mí. 

Y tal como si el sólo mencionarla la hubiera atraído, la puerta de la habitación fue abierta sin más; sin pedir permiso, y Funtime Foxy entró en aquel cuarto, con lentitud y elegancia. Freddy se llevó las manos a la cabeza, temblando de cólera. 

—Qué estupidez —dijo más para sí que para ellos—. Bon Bon, saluda a nuestro amigo.

—¡¿Qué estás haciendo aquí, Foxy?! 

—Cállate —le ordenó con firmeza—. Déjame hablar con el gordo, a solas. 

—¡¿Con qué derecho me hablas así?! Maldito zorro engreído —dijo Bon Bon con la cara roja de rabia—. ¡Déjalo en paz! ¡Tu presencia lo lastima! 

—No vieras cuánto me afecta —respondió con frialdad. 

—Bon Bon —le llamó Freddy, con calma—. Ve con Chica. 

—¡No! —dijo enojado—. ¡No te dejaré solo con éste! 

—Todo estará bien —le dijo con una voz tan poco usual; tan calma, que inclusive Foxy se mostró sorprendido—. Confía en mí. 

Desconfiado y enfadado, Bon Bon no pronunció ni una sola palabra, sólo se tragó su rabia, y subió por uno de los conductos de ventilación, retirándose mientras daba fuertes manotazos y soltaba insultos en murmullos inaudibles. Una vez y estuvo seguro de que Bon Bon se había alejado, habló. 

—¿Qué quieres, Foxy? ¿Vienes a disculparte por esa cachetada?

—¿Disculparme? —dijo adentrándose en la habitación y cerrando la puerta tras de sí—. ¿Tú crees que lo amerita? O peor, ¿crees que estoy arrepentido? No, Freddy, nada de eso —Caminó hasta posicionarse detrás de él—. Tal como tú tampoco te arrepientes de nada de lo que me haces, o te gustaría hacerme. 

—No quiero hacerte nada. 

—Ah, ¿no? Entonces, ¿por qué tiemblas cada que estoy cerca? ¿Y por qué tu cuerpo está tan caliente cuando ni siquiera te he tocado? —Se le acercó, con toda la intención maliciosas de susurrarle—: pero creo que eso es lo que quieres. 

Extravagante [REMAKE]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora