Capitulo 2-Un inicio

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Cuando sientes que te falta algo, no sabes lo que es, hasta que lo tienes; en un hermoso atardecer, con una brisa cada vez más fría, que por algún motivo, aquellos 2 nuevos amigos no le daban importancia, la región, ya de por sí era fría, aunque, puede ser por la caza de hadas rojas, lo que cansó a la muchacha, Sidon también se le unió, ella no se podía descuidar, las cazaron, hasta que no le quedaron más botellas, así que, yacían sentados en el borde de la cascada, ella estaba casi rescostada del brazo de Sidon, fue entonces que decidió romper el hielo.

-Y dime, vas a romper este silencio incómodo o lo hago yo?

Sidon le dirigió la mirada y pensó un momento, no sabía como, pero al ver hacia abajo de aquella cascada le hizo recordar algo, claro que habían pasado 100 años, pero aquellos recuerdos seguían vigentes en la mente del príncipe de los Zora; fue entonces que dirigió la mirada a su nueva amiga, y le dijo con un tono algo melancólico: ¿Te puedo contar algo?

La muchacha lo miró, no quería negárselo, así que asintió.

Sidon le comenzó a platicar de esa tarde, la cual el estaba mejorando a nadar, justo, cuando la princesa Zelda fue con su hermana, que sería la elegida como campeona Zora, todo esto mientras la observaba a lo lejos, y le dijo a la muchacha lo que su hermana le dijo antes de ir al castillo:-Me llevó hasta la cima y me dijo...: Escúchame... Si algo me llegara a pasar... este pueblo necesitará que ayudes a su gente... ¿Me entiendes Sidon?
Esto mientras el rostro de Sidon se ponía cada vez más triste y nostálgico, ella también estaba apunto de llorar, sobre todo cuando Sidon le mencionó que su hermana había llegado a la región, pero estaba apurada, también sintió el temblor del despertar del cataclismo, ella solo lo miró, y el solo le devolvió la mirada, la vio alejarse hasta la bestia divina Vah Ruta, pero... nunca... regresó... y desde Ruta comenzó a llover... lloviendo o no... Para Sidon y su padre, llovería para siempre.

La muchacha no pudo evitar sollozar, y sus lágrimas hacían parte de la cascada, la pérdida de su amigo, le hizo recordar a su madre. Sidon quería mantenerse fuerte y volver a ser optimista, pero aún se veían las lágrimas, y al ver los sollozos de su amiga, decidió abrazarla. Lágrima tras lágrima que caía, no pudo decir una palabra más, mientras sentía los brazos de Sidon abrazarla, decidió ser fuerte, paró de llorar y se levantó y trató de evadir la situación, aunque, Sidon veía en sus ojos las ganas de llorar, así que le dijo:

-Ey, uhm... Te lo tomaste... algo personal... ¿estás bien?

La muchacha no quería llorar más, pero su nudo en la garganta solo le permitió decir: S-s-si! Claro... e-e-estoy bien, tratando de fingir una sonrisa. Sidon le tocó el hombro y le dijo: Es inútil fingir... créeme...
La muchacha se abalanzó contra Sidon, y de nuevo, sollozó... pero esta vez era un llanto desgarrador.

-¡¡Tienes razón!! Finjo que todo está bien, pero en realidad no es así... ¡¡¡SÓLO QUIERO VER A MI MADRE!!!

En cada palabra, cada lágrima derramada por ella, Sidon la entendía, quería calmarla, pero sus llantos no tenían fin... El no sabía que hacer, solo se arrodilló para estar a su altura y tratar de secarle las lágrimas, pero parecían ser incluso como la cascada.

-T/N por favor, no llores más, siempre llevamos a las personas que ya no están en nuestros recuerdos, y sentimos que los llevamos cerca siempre... Aunque deseamos con todas nuestras fuerzas verlos por última vez...
Una escena muy conmovedora, y en la mente de la muchacha, solo sonaba la canción que le cantaba su madre, antes de dormir, tarareando mientras le hacia la comida. Aquella melodía solo la llenaba de nostalgia, pero a la vez logró tranquilizarla un poco.
Ella logró susurrar: La canción de mi madre...
Sidon se notaba confundido, y le preguntó: ¿Qué?
A lo que la chica, con el rostro algo hinchado de tanto llorar, y dijo en un tono más fuerte:

-Mi madre me cantaba una canción... La recuerdo Todavía...

Sidon no pudo contener la curiosidad, aunque tampoco quería ser imprudente y le pregunto, con un tono tranquilo y sereno:

-¿Puedo oírla?

La muchacha asintió, y comenzó a cantar con su hermosa voz, la letra era algo así:

-Oh, mi pequeña, no te escondas más... que los monstruos, no acecharán, tu, niña de pelos castaños... valiente serás con los años, y muy pronto, todo el mundo te verá... No temas, no te escondas, eres mi... niña especial, y con, todo mi corazón tu madre siempre te amará.

Y así seguían, palabras en prosa, versos sentimentales, etc...

Esta vez... las lágrimas de los dos amigos eran de felicidad.

Amor en tierra y agua|Sidon x LectoraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora