Saeko Sano volvía a la casa donde se crió al enterarse de la situación familiar. Su hermano había dejado a sus hijos al cuidado de su padre, sin saber que tenía otros sobrinos regados por ahí.
•| Alerta spoilers.
•| Intento de comedia Familiar.
•|...
Aclaración: la obra estará narrada como si de la vida Real tratara.
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María volvía junto a Seiko de un vuelo largo, estaban en el living esperando al padre de la pelinegra, el hombre mayor apareció.
- Mi querido Padre, regrese junto a mi esposa y criar a mis queridos sobrinos ,serán mis hijos a partir de hoy - sonrio mientras miraba hacia la luz de enfrente.
- Hija querida, estás segura de tomar este reto? - el hombre mayor tenía las piernas abiertas ,bajando lentamente hacia el suelo.
- Claro señor, estamos dispuestas - la rubia hablo esta vez.
- Niños entren - sonrío dulcemente a lo que dos pequeños entraban nerviosos.
- Shintaro y Michael... tus sobrinos o como decirlo... tus hijos, tus preciados niños - la rubia estaba feliz de verlos.
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Los pequeños jugaban con María, se reían mientras caían al pasto, de pronto Seiko apareció con una pequeña niña. Era Emma vestida como una diva, junto a unos tacones y un vestido de brillitos.
- Ellos son tus hermanos- la pelinegra sonrió.
A lo que Emma solo los miro de arriba a abajo mientras masticaba su chicle.
-¿Estos? - sin disimular hablo, podía ser una escena conmovedora pero los dos de enfrente tenían barro y mocos en su cara.
- Ehhh si cariño, quieres pastelillos? Los de María won los mejores - pregunto mientras hacía señas para que los dos fueran a bañarse.
- Esto....Mamá... - Uno de los mugrientos habló - Tenemos un hermano - dijo sin rechistar.
- Oh querido, iremos mañana a verlo y a traerlo de paso traeremos a otro más y seguramente me lamentaré pero lo hecho, hecho esta - Río para si misma mientras se iba con la niña.
- ¡Si! - corrió hacia la casa pero se golpeó contra la puerta ,se desmayo.
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