Dreaming

9 1 0
                                    

I. Paranoia dreaming
Me encontraba delante de un espejo contemplando la forma en la que mis manos masajeaban mi miembro para encontrar placer y quitarme las ganas que tenía de coger desde que había despertado de mi sueño. Mi espalda daba contra el borde de mi cama, lo que me permitió hacer mi cabeza hacía atrás y soltar mis gemidos sin preocupación.
Veo que estás ocupado - me susurró una voz.
Todo gracias a tí - apenas podía hablar.
No es mi culpa de que no te sepas contener - te acostaste poniendo tu cabeza al lado de la mía - Además - estiró su mano hacia arriba - Mejor no digo más - volteó su cuerpo de tal forma que nuestras miradas se cruzaron inversamente.
Si no vas a hablar, podrías ayudarme.
Delicadamente, tomó mi cabeza  y me besó.
Sabes que no puedo hacer eso - se incorporó y de un saltó salió de la cama.
Caminaba como si estuviera deslizándose un pie tras otro elegantemente y de manera provocativa. Se inclinó delante mio y agachó su cabeza, como si estuviera por lamer mi glande.
Me pregunto a qué sabrá - con su dedo dibujó la silueta de mi pene.
Puedes venir y averiguarlo - las salpicaduras de semen traspasaban su imagen.
¿Y dejar que me domines? No, gracias. En donde estoy, estoy perfectamente bien - se sentó encima  y acarició mis mejillas - Cierra los ojos.
Me desperté ofuscado y en completo enojo. Nuevamente había caído en la trampa de soñarme dentro de un sueño y creer que uno de esos sueños era la realidad. Mis ojos todavía no se habían acostumbrado a la oscuridad de la pieza, cuando me levanté para salir de esas cuatro paredes que me habían aprisionado. Lavé mi cara y me contemplé al espejo para asegurarme de que estaba bien despierto y que las imágenes que me atormentaban se habían ido.
"Si cierro mis ojos volveré a verte y perderé mi cabeza".
Sonreí frustradamente y regresé a la cama, en donde me esperaba mi amante de turno recién despierta, pero ansiosa por querer tenerme dentro suyo otra vez. La contemplé por unos segundos, confundiendo su figura con la de mis sueños para tratar de avivar la llama inexistente que había entre la mujer en frente mío y yo. Toqué mi cabello y le ordené que se diera la vuelta, para no tener que mirar su rostro. Tomé sus caderas y sin más, me adentré en su vagina medianamente mojada.
"Cerraré mis ojos y me entregaré al delirio y a la locura de tenerte aquí conmigo. Voy a jugar al engaño y a darle el placer que quiero darte a quien no quiero. Fingiré disfrutarlo. Me haré uno con ella como las veces en las que soñé contigo. Me entregaré a este vacío para consolar mi soledad".
Sus gemidos se oían desde todos los rincones de la casa mientras que mi imaginación se enfocaba desconsolada y vanamente en hacerte real. Por unos breves instantes, en los que mi compañera había volteado su rostro para verme, pude verte regalándome tus gestos de placer. Pude ver tus dientes presionando tus labios, tus ojos cerrándose demostrándome lo completamente entregada que estabas a nuestra lujuria. Te inclinaste aún más y extendiste tu brazo para tomarme de la mano exigiendo por más. La fantasía y la realidad estaban carcomiendo mi cerebro.
Al caer en la cuenta de que no eras tú, agarré su cabello lacio - el tuyo era ondulado - para levantarla y llevarla contra mi pecho.
Necesitaba evitar su cara.
Mis manos buscaban consuelo en su cuerpo, mi alma se hundía en odio e impotencia y mi pene sólo cumplía con su rol, aunque muchas veces, ni siquiera él tenía "ánimos". Me creí naufragando errante por mares oscuros.
"Sería una locura buscarte?"
Tirada en la cama, con espasmos y mi semen cubriendo su espalda yacía mi amante.
Dejaré la puerta sin llave. Cuando te vayas, déjalas con el encargado del edificio.
Me duché, me vestí y huí.
¡Maldición! Tendría que haber agarrado algo para comer. Eso me pasa por ser impulsivo. Ahora tengo hambre.
¡Ay! Ese que está ahí, ¿no es Wonho? ¡Oh por Dios! ¡No puedo creerlo! ¡Es él! ¡Wonho! - se escuchó decir a una chica que se encontraba a unos metros de distancia y que eventualmente se acercó para saludarme.
Es temprano para que andes molestando así a la gente - dijo su compañera siendo arrastrada y obligada a venir a verme.
Pero no sabemos cuándo volveremos a tener esta clase de suerte. Hay que aprovecharla en este mismo momento.
Ambas chicas se me acercaron corriendo para evitar mojarse demasiado por la lluvia. Estuvieron unos minutos hablándome de ellas. Era extraño poder hablar tan tranquilamente con alguien del exterior. Supongo que mi mente estaba tan enfocada en tí, que podía hacer cosas como esa sin temer confundirme en lo que decía.
Como las hojas que se lleva el viento, se fueron dejándome solo y con mi estómago vacío.
Creo que mejor iré a la empresa a cumplir con mi agenda y, cuando haya comido algo, iré al gimnasio - subí a mi camioneta.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Mar 29, 2022 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

DreamingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora