C-II: La Llegada...

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Un par de esclavos limpiando el suelo de la plaza central, es lo que me recibe en Belice, los trapos tornándose de color carmesí siendo sujetados por las manos viejas y callosas de los mencionados llama mi atención, lo que me hace preguntarme lo sucedido ahí. Tengo una ligera sospecha pero no estoy para sacar conclusiones sin pruebas y la población aquí es tan grande que las probabilidades de que un grupo de borrachos tuvieran una pelea en ese lugar, es mas alta.

La despedida con mi Madre fue de esas que te dejan con la garganta seca, de esos que te hacen pensar en si debiste decir o hacer algo más, Valkiria no es de llorar y gritar, es la primera en guardar compostura ante cualquier situación, aunque eso no quita sus sentimientos de culpa y preocupación por el hecho de que su hijo, deba ir hasta otro reino donde se acababa de cometer una temple falta, hacia lo que se consideraba la paz entre reinos. Confiaba en Ragnark y la valentía e inteligencia que se le había inculcado nada mas nacer.

Un castillo de color marfil con centenares de ventanas y arcos Dorados debido a su arquitectura extravagante se ve atrás de las rejas, los guardias solo con identificar al único que se atreve a acercarse, no dudan en abrir con posturas casi torpes pero aun rígidos.

Hace mucho que no venía a la Realeza de otros reinos y si alguna vez sucedió, fue con los abuelos de estos guardias.

La razón de su entrada fácil se posa a su lado derecho y es cuando ve a su animal espiritual que es un gran mamut. Solo los herederos del trono de cada reino posee uno de estos animales, se dio cuenta de que hoy no lo había visto tanto como de costumbre, pero ellos siempre aparecen en el mejor momento.

Fuera de la gran puerta de madera oscura se veían cuadrigas y un carruaje, cabe mencionar que en el muelle junto a su Knarr vio una barca sagrada típica de los egipcios. Solo faltaba él, se apresuró a entrar para acabar con todo esto y poder volver a Valhalla.

Conocía las normas sociales de todos los Reinos, o al menos sabia un poco, no estaba muy familiarizado a las costumbres de los franceses, por lo que cuando un sirviente le pregunto si quería ser presentado solo se negó y fue donde le habían indicado. En otras circunstancias le hubieran insistido pero debido a los motivos de la visita, lo dejaron seguir su camino.

Al abrir las puertas del gran salón usualmente lleno de pinturas y grandes candelabros, este se ve ocupado por una gran diversidad de rostros, ropas y a los costados cinco animales espirituales con auras transparentes y verdosas. No tiene mucho sentido pues somos seis.

-Ahora que estamos completos ya podemos empezar, nosotros como Hijos de los seis Reinos por juramento, deber y lealtad hacia Floyd Bernard I, también llamado Guardián de los VI Reinos, iniciamos con la búsqueda y captura de su Verdugo.

Habla el que supongo que es Floyd II, su seriedad y furia al saltar sus palabras no son sorpresa para ninguno, algo que los plebeyos tienen y a nosotros nos parece un lujo es el duelo, es lo que superamos en un minuto sin lagrimas, para este tipo de situaciones solo una palabra sirve: venganza.

Lo dijo de una manera tan fácil y fuerte a la vez, que podía describirse como la calma antes de la tempestad.

.V-M.

-Masacre de Dioses-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora