Nunca puedes estar suficientemente limpio.
Arquímedes es un chico especial, obsesionado con su propia higiene personal. Recluido en su propia culpa, no permite que nadie lo toque.
Obligado a socializar, Arquímedes tiene que enfrentarse a algo que d...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
ARQUÍMEDES
Después de estacionarnos, fuimos al gimnasio. Ahí era donde se llevaría a cabo el baile. Aunque solo eran cuatro grupos de primero había mucha gente. Tal vez algunos de los alumnos invitaron a alguien que no eran de la escuela, pero yo no soy nadie para juzgarlos. Camine junto a Cesar hasta la entrada y cuando estábamos por entrar había una persona poniendo antibacterial en las manos a los invitados. Yo no pude ponerme, tenia guantes.
Mas adelante estaba una persona en una mesa, estaban apuntando a los invitados. Cesar me hizo el favor de poner nuestros nombres, uno al lado de otro. Cuando terminamos nos guiaron a un lugar decorado en donde estaban tomándole fotos a las parejas que llegaban.
—Si quieres, podemos decir que no—dijo Cesar al lado mio.
—No viviré la experiencia completa si salto este paso—le dije nervioso. No era bueno para mi hacerme el valiente, sin embargo, la mirada de satisfacción de Cesar lo valió, con todo y mis manos temblorosas.
Era una tina de porcelana con mucha espuma azul. Era un baño de burbujas. Cesar y yo nos sentamos en el borde y sonreímos.
—¿Son pareja o no? Mas juntos—Nos dijo el fotógrafo. Me comenzaron a temblar mis manos, aunque me estaba muriendo de nervios vi a Cesar, estaba acercándose mas a mi, solo un poco y de manera lenta.
—Lo siento, si no quieres...
—Esta bien—Lo interrumpí. Sonreí para la foto.
Nos dijeron que la foto nos la iban a dar cuando nos fuéramos. Estaba ansioso por ver todo lo que estaba en el baile. Las luces, los globos, la gente bailando, era una ilusión enorme. No recuerdo la ultima vez que me sentí tan emocionado.
En cuanto llegamos al centro del baile nos encontramos con nuestros amigos. Yeya, que a pesar de traer el vestido sencillo que le di, se veía hermosa. Se puso muchos adornos encima brillantes. Me sonrió y me pidió dar una vuelta.
—¡Que guapo!—Me halagó. Se alejó y dio una vuelta también. —¿Como me veo?
—Preciosa—le dije sonriéndole.
—Tengo que seguir dándole la bienvenida a los invitados, pero estamos en la mesa 3. Por si se quieren sentar—dijo Yeya apuntando a la mesa de al fondo. Pude identificar a Enrique platicando con un chico que traía un sombrero blanco con flores que lo adornaban, debe ser Jacinto. —¡No lo vayas a hacer bailar tanto, Cesar, que lo cansaras!
Cesar y yo caminamos lento hacia la mesa riendo por lo que le había dicho Yeya. Más cerca vi a Lupe con un chico que no conocía, pero tenia vista cansada, también a Diego, tenia un traje azul claro y se veía muy elegante.
—¡Ya llegaron!—grito Enrique en cuanto nos vio. Salto de su silla y dio una vuelta, como las que dan los bailarines para que admiráramos su traje purpura.