Lucía POV
Los hermanos nos observaron con miradas llenas de tristeza y miedo.
Carlota ahogó un jadeo, tapando su boca, negando. Un segundo después, las piernas de Lidia temblaron, y Kerstin actuó rápido, sosteniéndola.
Sentí que no podía respirar, coloqué mi mano en mi pecho, intentando regular mi respiración. Necesitaba aire. Quería vomitar.
Salí de la oficina casi corriendo por los pasillos de la mansión logrando llegar al patio, las lagrimas se acumulaban en mis ojos y me nublaban la vista.
Ella estaba sola, sola en quién sabe donde, perdida, posiblemente lastimada... o peor.
Saqué mi teléfono del bolsillo y toqué un único contacto.
—¡Ey! ¿Todo bien?, estoy por salir del trabajo, ¿Vamos a comer a-
—Joaquín...—lo corté en un susurro lastimero, sin aire.
Hubo dos segundos de silencio.
—¿Dónde estás?
—En la casa de Valentina.
—En quince minutos llego, esperame por favor.
Corte la llamada, sentándome en el pasto, apretando mi pecho mientras trataba a duras penas de recuperar la calma.
Blaz llegó un tiempo después, sentándose a mi lado. El silencio nos engulló a ambos, no quería hablar con él, después de todo, fue el que ayudó a la Gallega con esto. No podía ni verle la cara sin querer romperle su perfecta nariz escandinava.
—¿Vos lo sabías?— pregunté, mirando el suelo.
Él dudó antes de contestar.
—Sí, yo le ayudé a investigar, y a contactarse con Di Carluccio...
—¿Dónde?
—En el monte Tibidabo.
—No, ¿Dónde está?
—No... no lo sabemos...--Respondió apenado.
—¿No lo saben?, ¿Me estas diciendo que prácticamente tiraron a su amiga a la boca del lobo y no saben donde está ahora?—repliqué furiosa, levantando la vista e inclinandome hacia atrás.
Él agachó su cabeza, se veía agotado.—Valentina me pidió ayuda, no pude decirle que no, ella estaba dispuesta a hacer lo que sea y si yo no accedía, lo hubiese hecho igual, pero contactando a otro detective.
Si, eso es algo que ella hubiese hecho sin lugar a dudas.
--Por mucho que quiera, enojarme con vos y golpearte no va a servir de mucho.--Contesté, enterrando mi cara en mis rodillas.
--No te culpo, también quiero golpearme.
Ambos nos quedamos unos segundos en silencio.
—Blaz, necesito que contactes a Bruno y le digas todo. Yo le prometí que iba a cuidar a Valentina y es lo que menos hice, no tengo el valor para mirarlo a la cara y decirle lo que pasó.
—No te castigues Lucía, Bruno comprenderá, él nunca te culparía por esto, y creo que mejor que nadie puede comprender las razones de Valentina, pero se lo comunicaré si eso es lo que quieres.
Asentí, suspirando.
—¿Qué pudo haberle pasado?
—Posiblemente la llevasen a algún lugar privado para hablar con ella, negociar algún acuerdo, no estoy seguro del por que Di Carluccio intentaría matar a Bruno y luego matar a Valentina.
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Heredera de La Verdad
Любовные романыEspaña, finales del 2019, una joven adulta rica, consentida y la futura dueña de la empresa de periodismo más grande de España es obligada a hacer algo que le cambiará la vida, ¿Para bien o para mal? Argentina, finales del 2019, una recién graduada...
