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Narra T/N:
Como de costumbre me dirigía hacia la zona central de la ciudad de Inazuma, donde la todopoderosa Shogun estaba construyendo su estatua, hoy se celebraba un combate entre la arconte y un usuario de visión, no sabía de quien se trataba pero fuera quien fuera era un completo suicida, ¿Quien se atrevería a retar a una arconte?

Continué andando por las calles de la ciudad hasta llegar a la estatua, al parecer ya había bastantes personas allí, a mi no me entusiasmaban este tipo de eventos pero el ahora líder del clan Kamisato quería que lo mantuviera informado de todo lo que sucedía con el decreto de captura de visiones.

Al rato comenzó el combate, el joven que se enfrentó a la arconte no duró mucho, de un solo golpe lo mató... ¿Por que la gente se aferra tanto a mantener su visión? Cuando el duelo había acabado apareció un joven que me resultaba familiar, parecía el hijo del clan Kaedehara, el se acercó al joven que acababan de asesinar y se llevó su visión, después de eso huyó, los soldados de la Shogun intentaron alcanzarlo pero el ya había desaparecido, ¿Por que había hecho eso si tan solo era una visión?

Volví de regreso a la hacienda Kamisato para informar a mi superior de lo sucedido, cada día más y más gente moría, Inazuma estaba librando una batalla que parecía no tener fin y aunque algunos clanes intentaran calmar las cosas nada podía parar el deseo de la Shogun de arrebatar todas las visiones.

Cuando llegué me encontré con Thoma, el y yo éramos buenos amigos, el me enseñó a manejar un arma y a defenderme.

T/N: Buenos días Thoma.

Th: Buenos días T/N, ¿Que tal todo por la ciudad?

T/N: Ha habido otra muerte...

Th: Pronto todo esto acabará no te preocupes.

T/N: Me gustaría irme de Inazuma por un tiempo...

Th: ¿Eh? ¿Por que?

T/N: Estoy cansada de la rutina además, quisiera olvidar mi pasado, es como si Inazuma me atase a el.

Th: Bueno pues hablaré con el señor Kamisato, el verá que se puede hacer, ya sabes que no es fácil salir de Inazuma en estos momentos.

T/N: ¿Enserio?

El asintió.

T/N: Muchas gracias Thoma. - dije mientras lo abrazaba - se me olvidó decirte, en la ciudad, después de que aquel joven fuese asesinado apareció el hijo del clan Kaedehara.

Th: ¿Kaedehara Kazuha?

T/N: No recuerdo su nombre pero parecía ser el.

Th: Así que han asesinado a Tomo...

T/N: ¿Lo conocías?

Th: No mucho, solo escuché hablar de el.

T/N: Entiendo, ¿Más tarde te apetece ir a la casa de té Komore?

Th: Está bien pero será mejor ir pronto, parece que se avecina una tormenta eléctrica.

Un escalofrío recorrió mi espalda, desde que el clan Kamisato me rescató le tuve un pánico horrible a las tormentas eléctricas.

T/N: Está bien, ¿Nos vemos en una hora a las puertas de la hacienda? Debo ir a informar al señor Kamisato sobre lo ocurrido esta mañana.

Th: Te estaré esperando.

Asentí y entré dentro de la hacienda, ahí fui directa al despacho de Kamisito Ayato, el era el líder del clan Kamisato y se encargaba de todo el papeleo importante.

Cuando llegué toque la puerta.

Ayato: Adelante.

T/N: Señor Kamisato.

Ayato: Oh bienvenida T/N, ¿Cuál es el informe de hoy?

T/N: Otra persona ha sido asesinada y el hijo del clan Kaedehara ha aparecido.

Ayato: Ya veo, ¿Se sabe algo más del clan Kaedehara?

T/N: No.

Ayato: Está bien, muchas gracias por mantenerme al tanto de la situación.

Asentí y me retiré de su despacho, cuando salí de la casa no me encontré con Thoma, aún era temprano, solo había pasado media hora desde que nos vimos así que decidí dar una vuelta por los alrededores.

Decidí ir hacia el santuario Narukami, hacía tiempo que no veía a Sayu, en mis días libres solía cuidar de ella y casi siempre la dejaba dormir, me era imposible decirle que no a algo a una niña pequeña.

De camino al santuario escuché una suave melodía que provenía de un sitio apartado donde no solía ir nadie, la curiosidad me ganó así que decidí acercarme para ver de quien se trataba.

Desde lejos pude ver al mismo chico que vi en la mañana, este tenía la mano derecha con quemaduras que no parecían leves, en su regazo descansaba un gato de color blanco como la nieve y ahora que le prestaba más atención a la melodía me di cuenta que esta tenía una tono triste. Decidí no acercarme, ahora lo estaría pasando mal por la pérdida de aquel chico y seguramente escaparía al pensar que tal vez soy una soldado de la Shogun.

Me quedé un rato más escuchando aquella melodía hasta que me acorde que había quedado con Thoma, corriendo volví a la hacienda a buscarlo y a disculparme por llegar tan tarde.

Cuando llegué Thoma me estaba esperando a las puertas de la hacienda como habíamos acordado.

Th: Pensé que te había tragado la tierra jaja, ¿Donde estabas?

T/N: Terminé pronto de hablar con el señor Kamisato y decidí da una vuelta para matar con el tiempo, lo siento ya sabes lo despistada que soy con el tiempo jeje.

Th: No pasa nada, ¿Vamos?

Asentí y los dos tomamos rumbo hacia la ciudad, hacia tiempo que no iba a la casa de té, echaba de menos a Taroumaru.

Cuando llegamos nos sentamos en la barra para tomar algo, recién me senté Taroumaru saltó a mi regazo y me quedé toda la tarda jugando con el. Pasaron las horas y Thoma y yo seguíamos hablando de temas triviales, hacía tiempo que no hablábamos, ya sea por trabajo o por asuntos importantes, echaba de menos estas tardes que pasábamos juntos en la ciudad.

Después de estar un buen rato hablando los primeros rayos de la tormenta empezaron a caer, nosotros aún estábamos lejos de la hacienda y yo le tenía demasiado miedo a las tormentas.

Th: La tormenta se nos ha echado encima antes de lo previsto...

T/N: ¿Ahora como vamos a regresar? - dijo con algo de miedo al escuchar los primeros rayos.

Th: Tranquila no te pasará nada, aún tenemos algo de tiempo hasta que la tengamos completamente encima, será mejor regresar ya.

Dicho y hecho, los dos salimos de la casa de te y nos dirigimos hacia la hacienda Kamisato lo más rápido que pudimos. Cuando llegamos yo ya me sentí segura, como ya era tarde cada uno se fue a su habitación para descansar.

Ya en mi cuarto me cambié y me tiré en mi futón para dormir pero mi cabeza seguía dándole vueltas a aquel albino, según lo que había escuchado su madre había muerto de enfermedad y su padre lo había abandonado, y ahora su amigo había muerto... no lo conocía pero me sentía mal por el, espero que se haya podido resguardar de la tormenta...

𝐶𝑜𝑚𝑜 ℎ𝑜𝑗𝑎𝑠 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑣𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜༄ Kazuha x Lectora Donde viven las historias. Descúbrelo ahora