Viviendo un amor profundo y prohibido el cuál es rechazado por la sociedad. Aislados del mundo, jin y Jimin encuentran consuelo solo en su mutua compañía. Sin embargo, la llegada de una tragedia inevitable, traerá consigo tristeza, dejando una mar...
Cuando vi tus ojos, ya los conocía aunque nunca te había visto antes.
Llevo trabajando dos años en esta cafetería, siempre vienen las mismas personas, algunas solo una vez y ya… es fantástico aunque muy monótono todo esto, solo que hoy 13 de septiembre llegó aquel chico que conocía perfectamente pero nunca había visto, lo sé porque al ver sus ojos me hicieron ver un lago azul, yo sabía que esos ojos me enamoraron, incluso antes de que el hablara yo sabía cómo era su voz y su lunar en el dedo índice me era familiar pero éramos desconocidos, aún así no pude evitar sentir una atracción.
El pidió un rol de canela y un macchiato, sonreí para ir a prepararlo, termine justo en 15 minutos, regresando a la mesa de aquel chico.
Lo observé mientras comía aún tratando de pensar el por qué lo conozco sin hacerlo.
Me sumergí tanto en mis pensamientos y preguntas que el chico de cambio de turno llegó para reemplazarme, quise decir que estaba bien, que me quedaba pero tenia que impartir clases de baile, así que solo me quite el mandil dándole una última mirada aquel joven de la mesa cuatro.
Seokjin
La mudanza había sido larga y pesada, así que deje las cajas restantes en el suelo y busque alguna cafetería cerca, caminar hacia ella me haria conocer un poco el lugar donde viviría de ahora en adelante, por suerte el café más cercano era a siete minutos de mi departamento.
Al empujar la puerta del establecimiento el sonido de una campana se escuchó y la mirada de un chico rubio choco con la mía, se que conozco esos ojos, aún no se de donde, solo lo sé, incluso cuando sonrió, sabía que había visto esa sonrisa demasiadas veces como para olvidarla, mis ojos buscaron su nombre en su mandil “Park Jimin" decía y aunque el me fuera familiar, no conocía a ningún Park, al menos no en esta vida.
El mismo rubio tomó mi orden, comí tranquilamente pensando si realmente no lo había visto antes, no sé cuánto tarde pero al ir a pagar el ya no estaba, en su lugar se encontraba un chico con cabello rojizo y muy risueño. Sentí una decepción al verlo a el, no se el por qué, así que solo pague y regrese a acomodar mis cosas, estoy seguro que volveré a ese lugar.
Park
Veía a mis alumnos ensayar la coreografía hace poco termine de enseñarles, aunque mis ojos estaban en ellos, mis pensamientos estaban en otro lugar o más bien en alguien más.
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“Sus almas reconocían el uno al otro, pero sus corazones seguían buscando consuelo en un pasado irrecuperable."
La vida puede ser cruel y bondadosa a su vez, puede darte luz en medio de la oscuridad pero también oscuridad en la luz, la vida te hace entender que la felicidad y la desgracia son pasajeras.
Las personas hacen promesas que sus almas cumplen, pero su corazón aún vive con dolor.
Declarando su amor entre aquella multitud, escuchando una voz que prometía buscarlo en cada vida que tuviera. En sus conversaciones, había un eco de lo que pudo haber sido. Cada palabra llevaba consigo la tristeza de los sueños rotos y la esperanza de lo que aún podía ser. Aquella pareja que vivía en felicidad fue quebrada por desgracia de ellos.
Park
Desperte después de aquel sueño que parecía nada más que realidad, tal vez me escuche como un loco pero se que aquello lo viví en algún momento.
Trato de tranquilizar mi respiración, respirando hondo, vuelvo a recostarme para volver a conciliar el sueño.
Al llegar la mañana, llegue a la cafetería para tomar mi puesto, quise pensar que aquel chico de ayer vendría hoy, pero vamos, jóvenes como el solo llegan una vez en la vida.
Pero grande fue mi sorpresa al verlo en má entrada, empujando la puerta de cristal con una sonrisa.
Buenos días- miro el menú que estaba en la pared- quisiera un americano y un sándwich por favor-
Buenos días, tome asiento y en un momento le llevo su pedido-
Gracias amm ¿Jimin?- oh vaya, mi nombre en su boca suena algo… no lo se-
Treinta minutos pasaron desde que entregué el pedido a aquel chico, sin querer nos sumergimos en una plática.
Dime qué día y con gusto te enseño este lugar, puede ser pequeño pero es bonito- sonreí-
Tal vez mañana ¿Puedes?- pensé un poco-
Claro, mañana esta perfecto… ten, este es mi número- anoté en una hoja los diez dígitos-
Te mandaré mensaje- el miro su reloj- creo que tengo que irme ahora, nos vemos luego jimin-
Hasta luego Jin- sacudí mi mano para despedirlo-
Tengo que cambiar mi turno con hobi, en cuanto llegué tendré que convencerlo.
Nota•|Está historia se encuentra siendo editada, si la leyeron antes de el 26 de julio 2024, tienes que volver a leerla
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