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Sí, así de grande era el orgullo de Jennie, como para mencionarlo en aquella conversación. La mayor rió suavemente mientras fruncía sus cejas, tomó del rostro a la menor, y con su pulgar, limpió una que otra lágrima que brotaba de sus ojitos, para luego decir;

ᅳ ¿Puedes tragarte tu orgullo, por primera vez conmigo, y demostrarte que debemos estar juntas? ᅳcuestionó acercándose a los labios ajenos, Jennie jadeó y asintió de forma lenta.

¿Lo recordarán? Esa es la pregunta, pues a pesar de todo, seguían ebrias. Y claro... Eso no les importó en lo más mínimo.

Rosé apegó aún más sus cuerpos, seguido esto, besó los rojos labios de la peli-naranja. Era una mezcla agridulce, la carnosa comisura de la coreana sabía a fresa, y con el alcohol, le daba un toque agrio. Una combinación perfecta y excitante para la rubia.

Sus lenguas jugaban entre ellas con desespero, encontrándose nuevamente, como si fuera la primera vez. Una última lágrima resbaló por las rosadas mejillas de la coreana, la cuál seguía bailando y tallando su cuerpo con el ajeno. El calor en sus cuerpos aumentaba cada vez más, y ese jean negro, que traía puesto Rosé, comenzaba ha apretarle y a ser más incómodo.

La más alta, tomó de la mano a Jennie, y tambaleando, subieron las escaleras con dirección al cuarto de Lisa. Esta última junto a Jisoo, vieron toda la escena, y se quedaron sorprendidas.

Y vaya que sí.

La falda y camiseta de la peli-naranja ya estaban regadas en el piso, mientras se recostaba en la cama, ansiosa y deseosa. Por otra parte, Rosé quitó su cinturón marrón y lo arrojó a cualquier parte de la habitación, bajó la cremallera de sus pantalones, y lo bajó completamente, provocando que su erecto miembro sobresaliera aún en sus bóxers.

Con una sonrisa cerró la puerta con cerrojo, extasiada, se aproximó a la menor, quedando encima de ella, sin aplastarla. Sus labios se dirigieron a la blanquecina piel de su cuello, dejando lamidas y besos húmedos, pues sabía que a Jennie, a pesar de que la neozelandesa lo deseaba, a la peli-naranja no le gustaban las marcas.

Discretamente, la coreana despojó las mojadas bragas de su cuerpo, y las puso a un lado, se abrió de piernas y comenzó a tocar su feminidad húmeda y necesitada. Lo que provocó que las dos dejaran salir un sonido obsceno de sus labios. La imagen de Jennie tocándose frente a ella, simplemente le fascinaba, la rubia podía jurar que con solo ver a la rubia hacer eso, podía fácilmente culminar.

Rosé seguía en medio de sus piernas, viendo como Jennie ponía los ojos en blanco y gemía suavemente. La mayor sonrió con malicia al saber, que en unos minutos, haría gritar a la coreana como nunca.

Bajó sus bóxers, liberando su elevado falo, el cual salió disparado, casi rozaba su abdomen, y pensar que todo eso, lo había provocado Jennie en cuestión de segundos. La rubia tampoco se quedó atrás, y con su mano derecha tomó toda su longitud y la bombeó con rapidez, soltado uno que otro jadeo. Unos segundos después, la menor ya se había corrido en sus propios dedos, los cuales lamió y saboreó muy seductoramente, para provocar a la más alta.

La rubia alineó su venoso miembro justo en la entrada de Jennie e introdujo la cabeza de este.

ᅳ H-Hazlo...

ᅳ Uh... ¿Que cosa, amor?

ᅳ ¡Mierda, fóllame Rosé, te necesito!
Rosé rió ante la desesperada petición de su amante, y sin previo aviso, se hundió en la coreana, tal acto hizo que Jennie chillara. Se quedó quieta unos momentos, para luego comenzar embestidas lentas y delicadas, provocando que la rubia jadeara, y suplicara por más.

Lo delicado y suave, lo dejó a un lado, las embestidas de Rosé se hacían cada vez más rápidas y bruscas, Jennie solo se limitaba a gemir alto, pues la rubia nunca le fallaba la hora de tener sexo. La peli-naranja se aferraba a las sábanas con fuerza y me mordía su labio de vez en cuanto, el volumen de sus gemidos aumentaban, gritaba, y sus piernas se retorcían del placer que le era suplido.

La mayor, gruñía y dejaba salir uno jadeó de su comisura. Sonriente, colocó su mano en el cuello de la menor, y la otra en sus caderas, casi ahorcando a Jennie, claro, con delicadeza. "Más" era lo que pedía la japonesa, la mayor obviamente acató sus órdenes. Ellas querían pensar, que eran más únicas personas en el mundo, era su momento, solo suyo, los minutos se hacían horas y todo iba en cámara lenta para las chicas.

Aún, follándola con cero delicadeza, la vista de Rosé era magnífica, ver cómo disfrutaba Jennie de sus toques era algo fascinante, sus senos rebotaban y una leve capa de sudor cubría ambos cuerpos, provocando que la luz de refleje en ello y los haga brillar. Los gritos de la peli-naranja no paraban, sin duda, sus gemidos opacaban aún más que la música, claramente los vecinos se enterarían de todo el placer que recibía Sana.

Pasaron unos minutos, las dos estaban agotadas, a pesar de querer más, unos pequeños espasmos recorrieron el cuerpo de la más baja, para finalmente, gritar nuevamente y de una manera desgarradora, al por fin llegar otra vez al orgasmo. Rosé se corrió poco después, ya fuera de Jennie, manchando ambos cuerpos con sus blancos fluidos.

Las dos calleron rendidas en la cama, la mayor se encontraba al lado izquierdo de la cama, con sus brazos en su cabeza, y su respiración agitada, mientras que la otra estaba a su costado, analizando lo que acababa de pasar, sus mejillas estaban más que rojas, y su cuerpo seguía caliente. Finalmente, la peli-naranja habló.

ᅳ ¿Esto volverá a pasar? ᅳcuestionó Jennie, aún no se atrevía a mirar los hermosos ojos su amante.

ᅳ Depende.

ᅳ ¿Depende? ¿De qué?

ᅳ De ti. Tu eres la que decide si quieres que vuelva a pasar. Creo que te dejé muy en claro que aún te amo, y que quiero estar contigo pase lo que pase. Pero... No sé lo que tú quieras. ᅳsuspiró la rubia mirando a Jennie, la cuál aún no despegaba su vista de la madera de arriba.

Ninguna dijo otra palabra, quedando la habitación en total silencio, pues la música aún seguía sonando. La coreana por fin se atrevió a mirar a Rosé, involuntariamente, se subió a horcajadas de ella, y bajó su mirada de forma tímida.

La mayor sonrió, y cerró sus ojos de forma relajada, para luego decir...

ᅳ ¿Qué te parece una cita... Pasado mañana? Así te doy otro regalo de cumpleaños.

ᅳ ¿Eh? No me diste nada... ᅳmusitó Jennie confusa, la rubia rió y abrió uno de sus ojos.

ᅳ Claro que sí. Te di sexo de cumpleaños.

birthday sex | ChaeNNie Donde viven las historias. Descúbrelo ahora