Capítulo 4

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La mañana siguiente me levante y lo primero que vino a mi mente fue los recuerdos de lo que había pasado anoche con Edward, lo malo es que hoy me quedare sola con él porque mi papá y los señores Cox decidieron salir de pesca fuera de la ciudad por lo tanto regresaran hasta mañana en la tarde.

Así que decidí arreglarme para asistir a la fiesta en la playa de la que todo mundo hablo en la semana. Tome mis cosas y salí de la casa, gracias a Dios no me tope con Edward.

Me encontraba bailando en la fiesta sin conocer a nadie cuando de pronto un chico alto de ojos cafés, con enormes pestañas, cabello castaño de linda sonrisa se acerco a mi.

-Hola, nunca te había visto por aquí ¿vienes de vacaciones?

-Si estoy de vacaciones con mi padre, mi nombre es Jane.

-Mucho gusto Jane soy Javadd ¿quieres tomar algo? yo invito.

-Si claro, lindo nombre.

Estuvimos platicando hasta que anocheció, él tuvo que irse porque su casa se encontraba lejos de la playa. Se ofreció a llevarme pero le agradecí porque preferí quedarme un rato mas en la playa, ya era muy tarde cuando empecé a sentir los efectos de las bebidas que me había tomado.

Me empecé a sentir mareada y todo me daba vueltas, así que decido ir al baño a mojarme la cara. El baño es un cochinero, hay arena y vasos de cerveza regados por todo el suelo. No me fije en que momento pisó un vaso y me tuerzo el pie cayendo al piso. ¡Mierda! ¿Ahora qué hago? Intento levantarme pero me duele demasiado el pie y estoy muy mareada. Busco mi celular en mi bolso y lo primero que se me ocurre es llamar a Edward, lo prendó y tengo miles de llamada y mensajes de él, marco su número.

-¿Jane? ¿dónde estas?¿estas bien?- suena preocupado y un poco enojado.

-No hagas tantas preguntas Ed me aturdes- dije arrastrando las palabras- ven por mi Edward te necesito.

-¿Estas borracha?

-¡Noo, claro que no!- dije sarcásticamente- pero estoy lastimada y no puedo regresarme sola- dije al borde de lagrimas.

-¡¿Y con quien rayos te fuiste?!

-Me vine sola, ¡Ya ven por mi maldito sexy, me duele mucho mi tobillo!- le dije gritando y a la vez riéndome. Si que estaba pasada de copas.

-Esta bien Jane, esta bien, dime ¿dónde estas?

-En la fiesta de la playa Ed.

-Allá voy, no te muevas de allí, espérame Jane- dijo riéndose.

-Si claro, como puedo moverme- le dije molesta. No estaba para aguantar sus chistes y le colgué.



¡Maldito!¿Por qué tardas tanto? Me duele horrible la cabeza.

-¡Jane! ¿dónde estas?-preguntó, se escuchaba frustrado y preocupado.

-Aquí Edward, cargarme- dije muy bajo extendiendo lo brazos hacia él.

Él obedeció y me cargó entre sus brazos, su aroma es delicioso.

-Edward, eres muy guapo ¿tienes novia?- le dije adormilada, él solo sonrió.

-Cállate Jane, necesito estar concentrado para poder manejar- me dijo sonriendo y fingiendo enojo.

-¿Por qué a veces eres tan gruñón Edward? ¡Ay, me duele mi tobillo!

-Jane-suspiró- no soy gruñón, duérmete, tal vez así se te baja el dolor, yo te despierto cuando lleguemos a casa.

-Esta bien gruñón- le sonreí enseñándole la lengua- él solo sonrió.

-¡Jane, Jane! Despierta ya llegamos- me dijo en voz muy baja.

-¿Edward?- asintió- cargarme, no puedo apoyar el pie, tengo mucho sueño-Me levanto entre sus brazos hasta mi habitación.

-Ahora vuelvo- me dijo Edward dirigiéndose a la puerta.

-Edward-dije y el se detuvo- no te valla por favor, no quiero estar sola.

-Solo voy por una bolsa con hielos Jane, regreso en un momento.

Regresó a los 5 minutos y puso la bolsa sobre mi tobillo, se acostó a mi lado.

-No has contestado a mi pregunta gruñón- le dije adormilada, él se puso tenso- contesta Edward.

-Pues...- estaba nervioso-no, no tengo Jane, no he podido superar a una chica desde hace mucho tiempo- me dijo un poco incomodo.

-Debió de ser muy importante para ti-le dije.

-Lo fue Jane, y aún lo sigues siendo- me dijo eso me extraño mucho.

-¿Qué dijiste?- le pregunte confundida.

-Que lo fue, y lo sigue siendo.

-Ah, creí haber entendido otra cosa- le dije y él sonrió apenadamente.

-Duérmete Jane, debes descansar- me dijo mientras se acercaba mas a mi y me rodeaba con sus brazos, acariciando mi cabello, mientras yo disfrutaba de su aroma.

-Si no fueras tan bipolar, nuestra historia sería otra, y en vez de abrazarte, te estaría besando- dije casi en un suspiro.



Mil disculpas por los capítulos anteriores que fueron tan cortos desde ahora intentaré hacerlos mas largos.
No olviden comentar sus opiniones y votar. Gracias por leer.

《No tengo talento para el amor》TEMPORALMENTE CANCELADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora