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—Lilah, ¿has visto mis guantes de nieve? —grité desesperada mientras salía saltando en una pierna desde mi habitación hacia la cocina, intentando abrocharme los cordones de mis nuevas botas. Miré el reloj análogo hecho de plástico que colgaba sobre el televisor de la estancia que hacía un ruidoso tic tac; me alarmé aún más. Tenía que haber estado en la parada de buses hace 5 minutos. —Mierda... — Lilah no parecía estar por ninguna parte. La maldije internamente cuando encontré su nota pegada sobre el congelador:

"Nat, me llevé tus guantes y tu bufanda, espero que no te moleste, ten un lindo día! :) "

Afuera, la nieve caía con fuerza, como un manto blanco que cubría el paisaje a lo lejos. Subí el cierre de mi abrigo hasta el cuello y, enterrando bien mis manos desnudas en los bolsillos, me dispuse a caminar unos largos 10 minutos hasta la parada de autobús. Al llegar a la caseta, un letrero cambiante de luces neón color rojo anunciaba que los recorridos estaban cancelados por el clima.

Inhalé el aire helado intentando no caer en desesperación; la brisa caló hondo en mis pulmones y me contraje aún más dentro de mis capas de ropa. Como pude, intenté localizar un taxi, un Uber, pero ninguna de las opciones estaba habilitada debido a la tormenta. Revisé el mapa en mi teléfono, eran 45 minutos de caminata congelada para llegar a la Universidad. Observé la hora, con la ansiedad galopando en mi pecho, no había manera de que llegara a tiempo para la primera clase, por lo que, resignada, me acomodé para evitar que el frío se expandiera por mi cuerpo y comencé a caminar.

Después de 15 minutos, el ruedo de los vaqueros congelados y el cansancio de arrastrar los pies contra la nieve, llegué a la conclusión de que este no era un pueblo en el que te pudieras mover sin un vehículo. Todas las aceras estaban cubiertas de una pared blanca o derechamente no existían. En el camino, pasé un museo, una iglesia y una escuela, todo vacío y aparentemente cerrado.

Luego de un tiempo que me pareció eterno, vi entre la nieve el letrero que indicaba la entrada al campus. Apresuré el paso, un poco para entrar en calor y también porque deseaba alcanzar el segundo periodo de clases. La sala de recepción era pequeña y de colores cálidos, el olor de la estufa a gas impactó en mi nariz y sentí nauseas por un momento, cuando me compuse, una señora de al menos unos 48 años me miraba desde el mostrador.

—¿Se te ofrece algo, corazón? —le sonreí de vuelta y abrí mi bolso para entregarle mis papeles. —Soy alumna de intercambio, estoy aquí por el programa de Leyes —murmuré para facilitarle la tarea. De igual forma, leyó con detalle mis documentos y luego tecleó de forma ruidosa algo en el laptop frente a ella. —Llegas tarde —susurró con voz seria sin levantar la vista de la pantalla. No abrí la boca. Ella terminó de teclear y me entregó un folio de color azul. -Todas tus clases están indicadas en el horario; hay una lista de extracurriculares, tu pase de la biblioteca y un mapa del campus. Si necesitas algo más, puedes escribirme un correo. - señaló con el bolígrafo que tenía en la mano una tarjeta con su nombre y su dirección de email adjuntados con un clip verde limón a la carpeta.

Asentí, le di las gracias y me retiré de la sala. Una vez en el brillante pasillo, caminé mientras ojeaba en el horario cuál era mi próxima clase. Cuando logré dar con el aula, el profesor parecía ya haber comenzado, por lo que me escabullí en los asientos del fondo intentando parecer imperceptible.  El auditorio estaba repleto y el profesor, un hombre, que de espaldas se veía alto, rubio y fornido,  escribía a toda velocidad algo en el pizarrón que iba de un lado a otro de la pared.

—Me alegra que nos honre con su presencia, Srta. Romanoff. - Me sobresalté al escuchar mi nombre y pude ver cómo los demás se volteaban a mirar en mi dirección, debían haber al menos 60 estudiantes a mi alrededor. Me encogí en mi asiento, incómoda por la atención repentina. —Quizá para la próxima quiera recordar que la puntualidad es algo que valoro en esta clase.

CRUEL WINTER // Wandanat (en edición)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora