Kim Dokja, un famoso actor de su mundo viaja a una novela omega verse, donde su personaje tiene el mismo nombre que el. Por lo tanto su objetivo es evitar la muerte de su personaje y darle al villano un final feliz.
Los personajes no me pertenecen...
Un chico de cabello negro lacio, con ojos oscuros, observaba la pantalla donde se mostraba una feliz boda. No dudo en tener envidia, al menos otra versión de él, logro tener lo que el anhelaba.
Un final feliz
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Historia de los propietarios originales.
Kim Dokja odiaba hasta el alma su familia, todo le salía mal, como si el destino quisiera verlo sufrir.
Nunca tuvo un sentido de pertenencia.
La única vez que le rogó a su padre por algo, fue para que lo uniera a su compañía de entretenimiento. Aunque acepto de malas condiciones, creyó ciegamente que algún día su padre lo aceptaría.
Por lo que siempre se esforzó, para llamar su atención. Por el contrario nunca recibió la atención que buscaba, para su padre su única hija fue Kim Hana.
Su relación con su madrastra tampoco fue la mejor, al ser la señora de la casa, mandaba a las sirvientas, a entregarle comida en pésimo estado.
Ni hablar de su entorno social, lo trataban como una especie inexistente. En varias ocasiones solo se le acercaban cuando necesitaban algo de él, como beta de su familia, no era muy relevante para la sociedad. A veces deseaba ser alfa, para poder encajar.
Con el tiempo se acostumbró a una vida solitaria, y se mantuvo a la defensiva cuando alguien trataba de amigarse con él.
Amaba dormir, era su único lugar seguro. Soñar con un mejor lugar y una mejor vida.
Cuando llegó Lee Gilyeong a la casa, la familia lo trataba como si fuera el único hijo varón de la casa. Su madrastra y la servidumbre le prohibían acercase a él.
Su carrera como actor tampoco le fue especial. Las pantallas siempre se lo llevó su hermana, en su caso, se llevaba las críticas, por no estar a la altura de ella.
Su vida era un asco, en la que no podía respirar tranquilo.
Y como siempre, el destino, empeorando las cosas.
Su padre lo había enviado a una reunión con gente importante, como compañía para peces gordos. En una de las habitaciones de un hotel popular. Kim Dokja creyó que su padre también asistiría a la reunión, por lo que no dudo de las palabras de su padre en asistir.
Fue la primera vez, que se manifestó como omega recesivo.
Justo en un mal momento, rodeado de alfas y betas. Se sintió sofocado, por el ambiente.
Las manos tocando su cuerpo, lo repugnaban.
Su instinto le hizo correr sin rumbo, huyendo por los pasillos del hotel.
Su parte baja goteaba, su vientre ardía. Cada paso que daba, se sentía más mareado, oliendo las feromonas de varios alfas alcanzarlo.
Chocó con alguien en el pasillo, su aroma era más fuerte, que lo debilitaba más. Ninguno de los dos estaba cuerdo, por lo que el instinto de ambos los domino.