Aún cuando se vaya seguirá siendo la Maria sangrienta.
Las espinas que la rosa más hermosa lleva, fueron cubiertas por las lágrimas que le caían a la rosa, una hermosa de entre todo el campo que había.
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Después, se encontraba viendo el equipo que tenía hasta ahora, y un peli-Negro se encontraba con ella, que esta misma estaba rebuscando que estuviera bien. Viéndola de pies a cabeza, él se le hacía conocida.
-Bueno no veo nada malo, pero no hagas sobre esfuerzos mucho más de lo que puedes hacer.- las palabras no eran como las que ego decía, a pesar de trabajar, esta se mantenía al margen de una mujer de buenos modales.
-Como sea.- Dejándola sola, ella no le dijo más y recogió sus cosas y se fue.-
Pero se detuvo para verla y vio cómo está se tocaba la cabeza, pero poco le importó y se fue.
Esta si se dio cuenta de que la vio, pero se hizo la estupida por que le dolió la cabeza. Agarrar sus cosas e irse del equipo que reviso, los pasillos dieron la iluminación, y fue hacia la enfermería.
-"Si Shisui-san, estuviera aquí que diría ?.- Esta se veía que pesar de divagar en el pensamiento, dirigía sus pasos firmes.-
Al llegar esta no dio más y se metió. Soltando un suspiro, le dolía la cabeza, dejó los papeles y busco una pastilla que le mejorara el dolor, al encontrarla miro para ver si todavía tenía agua y vio la botella a la mitad, eso le bastó. La abrió y bebiendo la pastilla se la tomo.
Dejaría que haga efecto pero tenía que darle el informe a Ego, así que se puso manos a la obra y al darle el informe se aseguro que cumplía con lo que daba y que no faltaba cada detalle.