Capítulo 32: Deseo

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- Por favor, quédate esta noche conmigo, es la última que estaremos aquí, el lunes viajo muy temprano a Londres a ver lo de un nuevo hotel y regresaré días antes de la boda de Ashley - me pidió parándose frente a mí con cara de gorrión herido.
- Pero Zayn, ¿cómo me pides eso?, ¿qué quieres que le diga a Brandon?
- No sé, ármale un pleito y le dices que te dormirás en la otra recámara, por favor - suplicó no sólo con palabras sino también son su mirada.
- No sé Zayn... me pones en un predicamento.
- No es mayor al que tú me pones, Daysi, no vamos a vernos como en mes y medio, regálame esta noche, por favor - insistió tomando la punta de mis dedos.
- Mira, hagamos esto, subiré y cuando esté dormido me escapo, Brandon tiene el sueño muy pesado y seguro no se dará cuenta.
- Está bien - aceptó con una gran sonrisa mientras acariciaba mis dedos.
- Chicos me voy a dormir - anunció Julieta entrando a la cocina y separamos abruptamente las manos mientras la mirábamos asustados.
- Hasta mañana niña, que tengas dulces sueños - dijo Zayn cariñosamente y yo lo miré seria y salí de la cocina después de despedirme de ella.

Brandon estaba sentado en el sillón cambiando de canal en canal. Julieta pasó, se despidió de él y subió. Zayn salió de la cocina y se sentó en el otro sillón sin decir nada. Minutos después Brandon se levantó y le dio el control remoto.

- Ya es tarde, vámonos a dormir, cariño - exclamó volteando a verme.

Zayn me dio una mirada suplicante que Brandon no percibió porque estaba dándole la espalda y entonces recordé las misteriosas llamadas telefónicas.

- No tengo sueño, además, hay que lavar los platos, no sé pueden quedar sucios y no quiero andar con prisas mañana.
- Está bien, pero no tardes - se inclinó para darme un beso, pero agaché la cabeza y terminó por dármelo en la frente.
- Zayn, ¿tú no vas a dormirte ya?
- Sí, pero primero tengo que sacar unas cosas del auto para entregarlo mañana.
- Bueno, hasta mañana - se despidió y subió las escaleras.

Zayn se quedó parado ahí y cuando se escuchó que Brandon cerró la puerta de la habitación, me sonrió y se acercó a mí.

- Gracias señorita limpieza - exclamó en tono de burla.
- Muy gracioso, acompáñame a la cocina, anda.
Me tomó del rostro y me plantó un beso en los labios, yo le recriminé con la mirada, él me tomó de la mano y entramos a la cocina. Me puse el delantal y comencé a lavar los platos mientras él se recargaba en el mueble, a mi lado.

- Cuéntame de ti - dijo metiendo sus manos a los bolsillos de su pantalón.
- ¿Qué quieres saber?
- Lo que quieras platicarme.
- Está bien, pero... - tomé un fuerte suspiro, era una duda que tenía desde el primer día que lo conocí y que después de este fin de semana se había incrementado - ¿tú podrías primero contestarme una pregunta?
- Claro, pregúntame lo que quieras, las reglas ya no existen - me guiñó el ojo.
- ¿Por qué un chico como tú tiene un... pasatiempo tan... peculiar?
- ¿A qué te refieres? - exclamó extrañado.
- A la forma en que nos conocimos - dije mirando el plato que lavaba para evitar mirarlo - ¿por qué lo haces?, si no es por dinero, que obvio no te falta, entiendo lo del placer, pero, ¿no sería más fácil conseguirse una novia o ligarse a alguien en un bar?, ¿por qué así?, ¿por qué esas reglas?
- Es complicado Daysi - suspiró - así como a ti, un amigo mío de la universidad me dio el teléfono de una chica y me explicó de que se trataba el asunto - miró al suelo un tanto avergonzado, creo que era la primera vez que hablaba de eso con alguien - me dijo que era un tipo de sociedad secreta, de cierto nivel económico, quizá para salir de la rutina o cumplir fantasías que no harían con su pareja, así que un día por curiosidad le llamé a la chica y... bueno, fue emocionante eso de no saber nada de la otra persona y seguí con el juego, a veces yo llamaba y a veces me llamaban - me miró fijamente mientras yo procesaba la información y me dio una rabia pensar que él llamara a alguien - ahora tú dime, ¿quién realmente te dio mi teléfono?, no te ofendas, pero tú no encajas en el prototipo de las chicas que están involucradas.
- Me lo dio una chica en el baño de un bar, no sé cómo se llama y vagamente la recuerdo - ahora fue mi turno de avergonzarme, él soltó una risita y movió la cabeza.
- ¿Y por qué me llamaste?, estarás de acuerdo que fue sumamente arriesgado.
- Lo sé, me imaginé miles de cosas pero - suspiré - el día que te llamé era mi cumpleaños, mi papá vive muy lejos y mi mamá en Los Ángeles y, para variar, Brandon tuvo que trabajar hasta tarde, así que me sentía muy sola, de casualidad encontré la servilleta con tu número y después de vacilar mil veces te llamé.
- Vaya, veo que la cuarta regla fue rota mucho antes que las demás.

Con sus manos, aún mojadas, acarició mi abdomen por debajo de la polera y un escalofrío delicioso recorrió mi piel mientras me daba besos cortos en el cuello. Me giré para quedar frente a él y nos besamos apasionadamente en tanto le acariciaba el pecho por encima de su polera. Él me tenía abrazada, acariciando mi espalda. Subí mis brazos sin que él lo pidiera y me quitó la polera y después el sostén, delineó mis senos con las yemas de sus dedos y después los besó en tanto yo acariciaba sus cabellos. Se separó un poco mirándome con un infinito deseo, entonces yo le retiré la polera y la dejé caer al suelo, besé su torso perfecto, lamí sus pezones y él jadeaba acariciando mis nalgas por encima del pantalón y después deslizó sus manos para desabrochármelo.

Me cargó y me colocó en la mesa para quitarme el resto de la ropa, mi respiración estaba más que acelerada y lo único que deseaba era sentirlo en mi interior, no importaba cuantas veces me hiciera suya, la sensación previa era la misma, incluso más intensa con cada encuentro. Mientras Zayn retiraba el condón de su envoltura yo le desabroché el pantalón y se lo baje al igual que su bóxer, mientras se lo colocaba me besó apasionadamente y segundos después sentí como se introdujo, yo puse mis manos en sus nalgas para impulsarlo a que entrara más profundo, él me acariciaba el contorno de mi cuerpo y nos mirábamos, grabándonos las expresiones de placer que ambos teníamos en la cara, tratando de gemir lo más bajo que se pudiera.

Dirigió su boca a mi cuello y lo recorrió con su lengua y después lo succionó con sus labios, yo lo sujeté fuertemente por la espalda, sintiendo como entraba y salía de mí con un ritmo exquisito y lo aprisioné con mis piernas para intensificar la sensación, gruñó en mi oído y entonces, tomé su rostro con mis manos y lo besé desesperadamente, pero terminé rompiendo el beso porque no pude reprimir el grito al llegar al orgasmo al mismo tiempo que él, que apenas y pudo ponerme su mano en mi boca para que no fuera tan audible mientras me miraba con sus ojos acuosos debido al intenso placer que acabábamos de experimentar. Retiró su mano de mi boca y me besó una vez más, en tanto yo acariciaba su cuello y sus hombros bien definidos, después me abrazó fuertemente unos segundos y luego frotó mi nariz con la suya en tanto acariciaba mis mejillas.

- ¿Qué me hiciste Daysi?, que me tienes todo hipnotizado.
- Lo mismo que tú me hiciste a mí, porque yo estoy igual que tú.

Me regaló la hermosa sonrisa que me encantaba y volvió a besarme, nos separamos lo necesario para tomar aire cuando, de pronto, se escuchó un ruido y se encendió la luz de la sala y en el suelo alcance a ver una sombra.
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