capítulo xviii.

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Al día siguiente, Minho y Hyunjin iban caminando hacia la universidad en silencio. Compartían los audífonos de Hyunjin escuchando música en un viejo mp3, mientras ambos repasaban para un examen diagnóstico que tendrían a segunda hora.

No se habían dicho nada además de un "hola" cuando Minho pasó a buscarlo hasta su casa, tomando cómo excusa un genuino interés hacia la prueba.

Sí, eso explicaba porque siquiera se habían dirigido una mirada en todo ese rato. No era porque Hyunjin se sintiera completamente un imbécil por los sucesos (y pensamientos) de ayer, ni porque Minho tuviera miedo de que si miraba a Hyunjin sus escrúpulos desaparecieran y terminará diciéndole estupideces a Hwang.

Cuando llegaron, naturalmente varias miradas se posaron en ellos, la mayoría de chicas que suspiraban ensoñadas.

Antes, Hyunjin creía que era por su extraordinario físico (vamos, al menos un porcentaje de las razones tenía que deberse a ello) y lo talentoso qué era Minho. Ambos siempre habían sido populares por igual, así que las miradas jamás lo hicieron sentir interesado.

Pero ahora, que Soojin les había contado lo del club de fans, Hyunjin no sabía bien qué pensar. Era mucho más difícil ignorar la atención cuando era consciente de que esas chicas buscaban material para escribir historias sobre ellos, o tomarles fotos que fácilmente se malinterpretarían.

¿Qué harían esas chicas si se enteraran de lo que pasaba... o pasó entre él y Minho?

Ni cuenta se dio cuando habían llegado al laboratorio y esperaban al profesor Cheon. Estaba sentado junto a Minho, que leía fijamente sus apuntes sin prestarle atención a más nada.

Hyunjin suspiró y apoyó la mejilla en su palma, mirando por la ventana sin interés. Escuchó a lo lejos que varias personas saludaban a Minho, quizás también le dijeron algo a él, pero no podía importarle menos.

La noche anterior se la había pasado reflexionando de más, considerando cosas que realmente nunca imaginó que se le cruzarían por la cabeza. Después de todo... él era heterosexual. Amaba a las mujeres; lo tiernas que eran, lo fácil que se desempeñaban en cualquier ámbito, y obviamente su hermosura y lo suave que era su piel.

Esto no era nada extraño... no lo era hasta que se dio cuenta de que todas esas características las tenía Minho.

Es decir, obvio le faltaban los senos y otro agujero, pero no es como si eso fuera un gran problema. Minho era la persona más asombrosa que Hyunjin conocía; podía ser un adorable bebé en un segundo, pero en el momento en que se echaba el cabello hacia atrás pasaba a ser un erótico adonis. Era talentoso, todo lo que se proponía lo conseguía, fuera lo que fuera. Y su piel... ah, Hyunjin no creía que hubiera piel más suave que la de Minho, era como la de un bebé. Sin mencionar qué era la persona más confiable que Hyunjin conocía, condescendiente, atenta y divertida. Una vez que conocías a Lee Minho, se convertía en alguien indispensable en tu vida.

Jamás creyó que estas cualidades fueran a causar tanto efecto en él, ni mucho menos que fuera por haber tenido sexo con su amigo −en lo cual también era fantástico.

En pocas palabras, es cómo si haber sido consciente de lo mucho que Minho y él se complementaban en todos los ámbitos, y lo genial que resultaba ser el centro del mundo de su mejor amigo, desencadenara una serie de sentimientos que Hyunjin no sabía que tenía, todos dirigidos hacia Minho.

Pero eso no podía ser. Aún si Hyunjin terminaba de aceptar −ya lo había asimilado− que le gustaba Minho, no podía hacer nada al respecto. Y era porque era Minho, su mejor amigo.

Ni siquiera era que le molestara su sexo. Hyunjin no era ni de cerca alguien homofóbico (eso es demasiado obvio), él no veía nada malo en ser gay, ni lo veía como algo contagioso o sobrenatural. Quizás era porque su hermano mayor gustaba de los hombres y su madre les había inculcado una gran libertad en ese sentido, pero cuando Hyunjin conoció a Minho, él ya era bastante expresivo con las personas, hombre o mujer daba lo mismo. Así que, digamos que él no fuera completamente heterosexual y simplemente no lo había intentado hasta ahora. Bien, esa lógica tenía sentido hasta cierto punto; pero si ese era el caso, ¿no debía sentirse atraído por otros hombres?

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