Y si un día despiertas en un anime.. un anime el cual no has si quiera terminado, buscas la manera de salir pero ¿qué pasa si te enamoras?
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- Me secuestraron. -
Me dije a mi misma en voz...
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La Desastrosa Vida De Saiki K.
Mi cuerpo se giró por completo. Ahí estaba el pelirosa, de carne y hueso frente a mi. Era extraño verlo así.
Su cabello rosa caía desordenado sobre su frente, con algunas hojas enredadas entre los mechones. Sus ojos se veían relajados como siempre. Tenía algunos rasguños en sus mejillas, pequeños pero visibles.
— ¿Qué te paso? —
Pregunté con en ceño ligeramente fruncido debido a la confusión. Tuve que esconder mis manos detrás de mi espalda pues habían comenzando a temblar.
— Te estuve buscando. —
Respondió Saiki en voz baja, provocó que apretara ligeramente mis labios.
— Eso no arregla lo que hiciste. —
Murmure, cruce los brazos en un intento de sentirme mejor, ya que comenzaba a sentir como una incomodidad iba creciendo en mi pecho. No quería hablar de eso, no ahora.
No podía ni siquiera mirarlo a los ojos, me odiaba por seguir sintiendo algo extraño cada que lo miraba, después de todo lo que había pasado.
— Ahora es cuando decides si quieres volver. —
Su voz fue firme, sin presión alguna. Mi corazón se detuvo por un instante por sus palabras. No pude evitar apretar mis labios ante mis pensamientos.
— ¿Qué? —
Fue lo único que pude decir, a duras penas, a pesar que lo había escuchado bien, no sabía cómo reaccionar.
— No voy a llevarte sin tu permiso. —
Añadió, dando un paso hacia mi, acortando la distancia entre ambos. Yo no retrocedí, solo lo observé.
Sentí su presencia cerca, tan cerca que podía percibir el aroma característico de él. Por un segundo pensé en huir, en correr y evitar este momento, pero me mantuve inmóvil frente a él.
— No sé si quiero volver. —
Dije con completa sinceridad, mi voz se encontraba algo temblorosa. Había crecido en este lugar, pero ahora no sabía dónde pertenecía.