(editando)
Maximile Black una animaga rebelde, hija del asesino Sirius Black, ocupará ese lugar al quedar bajo el cuidado de Molly Weasley y su padrino Remus Lupin, pero su vida se verá afectada completamente por dos pelirrojos que se propondrán sa...
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Hacia ya un año que la familia de 2 se había mudado a Londres y gracias a él nuevo trabajo de Remus Max pasaba la mayor parte de su tiempo en la madriguera, por lo que los Weasley optaron por adaptar a la pequeña a su rutina cotidiana. Ginny y Max compartían habitación y en el comedor colocaron una silla extra, su larga estadía fortaleció su relación con los gemelos al punto de volverse mejores amigos e incluso llegar a presentarse como hermanos, para Max era como ser una Weasley mas y para ellos era fantástico tener una integrante tan peculiar en su aun mas peculiar familia.
En la casa campirana de los Lupin/Black el sol por las mañanas brindaba una iluminación natural lo bastante reluciente como para despertar a Maxime.
-Estúpido Sol- tras patear las cobijas se levanto de la cama con una cara de reproche, la enorme ventana a veces no era tan genial, su rutina después de un gran bostezo siempre consistía en tallar sus ojos, colocarse unos calcetines y dirigirse al baño.
Ya dentro de este procedió a lavar su rostro dientes y realizar sus necesidades mañaneras, al salir se dispuso a cambiar su pijama por algo un poco mas decente, al entrar a su habitación se percato de que la casa estaba mas silenciosa de lo normal por lo que se apresuro a cambiar su pijama y bajar a la sala a verificar que Remus siguiera vivo.
Rápidamente bajo las escaleras con el dato de que Remus jamás estaba tan callado en su mente, el silencio sepulcral normalmente concedía que algo muy bueno o muy malo había pasado. Como normalmente hacia después de llegar a la planta baja reviso el buzón para ordenar la correspondencia, pero al asomarse al pequeño deposito este estaba completamente vacío.
Continuo su camino hacia la cocina donde junto a la mesa se encontraba un Remus Lupin exageradamente sonriente y tan firmemente parado que parecía un árbol plantado en un gran bosque sin intenciones de ser arrancado del suelo. Pasaron unos incomodos minutos mirándose entre si hasta que Remus relajo su semblante y se sentó en una de las sillas de madera, fue entonces que Max noto los platos blancos con panqueques y los vasos de leche con chocolate frente a estos.
-Amm... ¿Buenos días?- Saludo extrañada por la escena que acababa de presenciar -Buenos días- contesto Remus con un tono demasiado alegre.
-¿Y a ti que perro te mordió?- pregunto doblando sus cejas hacia dentro dándole una notable expresión de curiosidad y rareza mezclados -Ninguno ¿A que viene la pregunta?- Remus jugueteo con su taza recordando haber visto a Sirius Black hacer el mismo gesto muchos años antes -¿A la rara y anormal expresión en tu rostro?- con una sonrisa extraña Max se encamino a la mesa y ocupo su lugar frente a Remus -¿Mi rostro? mi rostro esta igual que siempre- dijo intentando poner un semblante serio -Ajaaa- -¿Qué? estoy hablando en serio, desayuna iremos a la madriguera en un par de horas-
Antes de que pudiera contestar salió de la cocina y se dirigió al recibidor, Max emprendió el camino del desayuno con lentitud esperando a que Remus le hiciera compañía en algún momento. Una de las cosas que menos le gustaba era comer cualquier alimento sola en la enorme mesa. A pocos bocados de terminar Remus regreso a la habitación y se sentó frente a ella para verla terminar sus alimentos, recoger los trastos y volver a su lugar en la mesa.