¿Por qué el universo quería que se encontrarán así?
¿Acaso era una venganza por parte del destino hacía sus ascendentes?
Era algo claramente prohibido
Tanto por sus padres como por la sociedad
Sin duda el amor los había vuelto locos
...
Aquella chi...
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August-2
—Willow, ¿no piensas levantarte?
—Ahora no papá... —tapaba mis ojos para evitar la luz del sol.
—No soy tu papá, soy Jane, vas a llegar tarde a recoger los chicos de la isla que vendrán a Auradon —Me levanté de golpe al escuchar eso, y es que también tenía que estar presente en la propuesta de Ben a Mal.
—¿Que hora es, falta mucho? —pregunté, algo emocionada y apurada.
La vez que Mal, Evie, Carlos y Jay llegaron a Auradon yo era de las más emocionadas, y después de casi un año de ese día el sentimiento por recibir a más chicos de la isla era el mismo, añadiéndole el hecho de que sería el día del compromiso del chico que es como mi hermano.
—Pues apresúrate, te queda una hora —dijo Jane, sentándose en mi cama mientras yo sacaba mi ropa.
—Si alcanzo en una hora —corrí a mi armario buscando la ropa que tenía planeada.
Agarré la ropa que me pondría y entré al baño para tomarme una ducha rápida, no podía darme el lujo de llegar tarde siendo una de las organizadoras.
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—No será tan difícil, el plan es sencillo, en cuanto el auto salga de la barrera, saltaremos afuera antes de que se cierre, ¿entendido, Gil? —me aseguraba de que nadie más escuchara, que nadie entrará al camarote en el que estábamos.
—Claro pero, ¿y después? —Gil se inclinó a la mesa de madera, ladeando de forma sutil la vela que iluminaba el pequeño cuarto.
—Buscaremos a Uma y planearemos como liberar a los demás —introducí la mano en mi bolsillo, rodeando suavemente el mango de la daga— entonces por fin seremos libres —bajé la mirada.
—¿Vas a buscar a Pan? —Gil murmuró, subí mi mirada a sus ojos.
—¿Para que la voy a buscar? —sonreí de forma sarcástica, sentándome en la silla frente a Gil.
—¿La? Sabes que me refería a Peter, ¿cierto? —el alzó una ceja, la sonrisa de mi rostro se desvaneció, dejando al nerviosismo en su lugar —No me digas, ¿la pelirroja se quedó en tu mente? —dijo Gil de forma burlona.