-¡Lo hare, lo prometo!¡pero vuelve a mi!- el grito desesperado se hacia notar desde la otra linea.
-Te amo, Cazador Sung Jin Woo- la llamada se corto. Mire hacia adelante como el fuego comenzaba a consumir todo, los dragones cubriendo lo que antes...
Todos saben que me amas, bebe Todos saben que realmente lo haces
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Su rostro era apto para sacarle una foto. No se lo esperaba, de eso estaba mas que segura. Me miro unos segundos sin saber que decir. Ya esperaba esa reacción, no se la había dicho a una gran cantidad de personas, pero todos reaccionan igual.
-Creí que todos estaban muertos- dijo sincero. Sonreí ante lo dicho y asentí.
- Pocas personas saben de mi verdadero apellido, y prefiero que se quede así- asentí, seguíamos caminando, se hizo un silencio algo tenso, sabia que el quería preguntar.
-¿Como sobreviviste?- pregunto, sonreí de lado.
-Esa historia quedara para otro día, prometo decirte pero ahora no es el momento.
-Entiendo- frunció el ceño. Seguro muchas cosas estará pensando al respecto. Iba a preguntar si quería hacer algo para pasar el tiempo, pero su celular comenzó a sonar, este lo saco y miro la pantalla- es mi mama.
-Pues contesta!- le anime haciendo señas con mis manos- Nunca hay que dejar a una madre al teléfono, créeme, lo se por experiencia- dije de forma cómica como un soldad, este rio por mi comportamiento y atendió.
Mientras tanto me distraje con lo que pasaba alrededor, me quede con la imagen de dos niños, hermanos, se notaba a distancia, eran una niña y un niño. La mayor le enseñaba a andar en bicicleta al menor.
-Debo de ir a hacer unas compras para la cena- mire al pelinegro cuando hablo, asentí.
-Hay un super aquí a la vuelta- indique- vamos.
-¿Vendrás conmigo?- pregunto. Lo mire.
-Bueno yo... no tengo nada que hacer, a no ser que el jefe Woo me llame- rasque mi nuca mientras reía- puedo irme si quieres, no me molesta.
-Nono, vamos- tomo mi muñeca y me arrastro con el, sonreí por eso.
Una vez en el super nos dedicamos a comprar lo necesario, recorríamos los pasillos, yo en un momento me subí al carrito y Jin Woo lo empujaba mientras yo me reía como una niña. Metíamos las cosas que pidió su madre y yo me compraba alguna que otra chuchería.
Una vez pagamos, tomamos las bolsas con las cosas mezcladas por el apuro y seguimos nuestro viaje a la casa del pelinegro. El camino fue entre bromas, risas y algún que otro juego para conocernos mejor.
-¿Enserio nunca antes habías tenido amigos?- pregunto, sonreí mirando hacia el frente.
- Bueno... mi historia es mas complicada de lo que parece, pero... no miento cuando digo que los pocos amigos que una vez tuve, terminaron traicionándome y queriéndome muerta- conteste. Eso no lo espero, solte una risita divertida- relájate.
-¿Por que te querían muerta?- pregunto. Suspire.
-Digamos que, cuando aparece un poder que nadie conoce y que supera los limites de lo que se tenia como eso, limites, comienzan a tener celos, quererte hacer inferior y... tienen miedo, como te dije antes.