El callejón en el que dormía Sylveon era uno de los más seguros de la ciudad, estaba bien iluminado, y como era una zona céntrica no muchos fantasmas llegaban hasta allí... y por coincidencia, también estaba a un lado de una oficina de reparto de correspondencia, desde donde repartían los paquetes a toda la ciudad
Un sujeto de tez bronceada, cabello blanco y largo y un cinturón dorado entro caminando en el callejón de forma sigilosa, tratando de no despertar a la pokemon qué seguía durmiendo dentro de la caja de cartón...
La observó durante un segundo, estaba algo delgada, y su pelaje estaba descuidado...
Ella no lo sabía, de hecho, nadie lo sabía... Pero esa persona era la misma que la había estado observando unas horas antes desde el cielo, el mismo que había decidido cambiar el destino de aquella desdichada chica pokemon...
Cerró la caja de cartón, haciéndole algunos agujeros por fuera para que pudiera respirar, le puso una cinta y luego pegó una calcomania qué tenía un nombre, y una dirección...
El hombre de blanco y dorado cargó la caja y salió del callejón, hacia donde unos trabajadores de la oficina de entregas estaban cargando el primer camión del día
Repartidor-- ya están todos los paquetes?? De prisa, hoy tenemos muchas entregas que hacer
???-- esta es la última
Dijo el hombre de blanco, dándole la caja donde estaba Sylveon y metiéndola al camión
Repartidor-- perfecto... Ya podemos irnos!! Oye, jamás te había visto por aquí, eres nuevo??
Preguntó, pero cuando se volteó para verlo, el hombre de blanco había desaparecido...
El pobre repartidor parpadeo un par de veces, pensando en donde pudo haberse escondido, volteando al interior de la oficina para buscarlo, pero nada, se había esfumado por completo...
Se estremeció al pensar que tal vez pudo haber sido un fantasma que quería jugarle una mala broma para atacarlo... Así que tragando saliva nerviosa saco a su Umbreon, y juntos subieron al camión para comenzar a conducir a toda velocidad
Y Sylveon seguía durmiendo dentro de la caja, sin enterarse de nada...
Mientras tanto, en otro lado de la ciudad...
Cierto chico miraba al personal de mudanzas metiendo los últimos muebles que quedaban a aquella nueva casa, que la parecía tan desconocida como una cueva en medio de la noche...
Giro sus ojos color verde, y se rasco la nuca despeinando su cabello pelirrojo, dando un suspiro profundo...
???-- Travis! Ayúdame a empujar el sillón!!
El pelirrojo, de nombre Travis, se volteó y se apresuró a ayudar a su madre, haciendo espacio para que los chicos de la mudanza pudieran meter el último mueble
Una vez dentro, Helena, la madre de Travis, les dio las gracias al personal y les pagó para después despedirlos...
Helena-- listo!! Ahora solo tenemos que desempacar y ordenar la casa a nuestro gusto, no te parece emocionante?
Pregunto mirando a su hijo, el cual parecía pensativo
Travis-- tal vez podríamos dejar algunas cosas empacadas, quiero decir, no nos vamos a quedar por mucho tiempo verdad?
La madre suspiro...
Helena-- bueno, será una mudanza temporal... Pero ese <temporal> podrían ser tres meses o tres años, sabes que esta misión es importante, la policía internacional decidió ponerle fin a la plaga de fantasmas que atormenta esta ciudad...
Aquella mujer, Helena... era una oficial de la policía internacional, y había sido asignada al caso de Villa Terror, por fin las autoridades pondrían cartas en el asunto y se encargarían de capturar a todos esos pokemon para poder reubicarlos en otro lado, donde no atormentaran a las personas y pudieran vivir a sus anchas
Helena-- escucha hijo... se que fue una mudanza difícil, estas cansado y yo también... y si, yo también extraño a mis amigos y compañeros de ciudad Ferrica... pero la paga por esta misión será muy buena, podremos vivir sin preocuparnos por el dinero durante un buen tiempo, y eso podíamos aprovecharlo para irnos de vacaciones!!
Helena se acercó a su hijo, cogiendolo de la mano
Travis-- se que... estabas muy enamorado de esa chica... lamento que no hayas podido confesarle tus sentimientos, pero hey! Puede que haya chicas lindas aquí también no?
Travis-- tal vez, pero me preocupa más la actitud de las personas aquí... has visto lo sombrías que son las personas? Pareciera que todos viven en un cementerio... pero...
Travis se rasco la nuca nuevamente, un tic nervioso que le daba cada vez que intentaba controlar su molestia... pero ya no valía la pena seguir peleando con su madre por esto
Lo hecho hecho estaba, y aunque se enojara con ella, ya no podían volver a ciudad Ferrica
Travis-- le daré una oportunidad a este lugar... por ti
Helena sonrió, agradeciendo en silencio el sacrificio que su hijo estaba haciendo... asi que le dio un beso en la frente, y luego se dirigió a la salida, cogiendo su bolso y su placa de la policia
Helena-- bien, iré a presentarme al cuartel de la ciudad... mientras ve sacando las fotos y la ropa de las cajas, volveré con el desayuno en una o dos horas
Travis-- de acuerdo... Oye!! Ve con cuidado, ten a la mano la pokeball de Mightyena
Helena-- descuida, los fantasmas no me dan miedo...
Dijo guiñandole un ojo, y saliendo de la casa...
Travis sonrió, y saco del bolsillo de su polera sus lentes para inspeccionar las cajas... a veces se preocupaba por su madre, pues solía ser demasiado confiada, pero era inútil detenerla cuando estaba determinada a hacer algo...
Travis era un poco diferente a su madre, era más introvertido, le gustaba estar en casa y jugar videojuegos en sus ratos libres, le costaba bastante iniciar una conversación, por lo que incluso le daba algo de pena conocer gente en línea...
Pero no le molestaba, para el estar solo era fantástico, podía hacer las cosas cuando quisiera, donde quisiera y como quisiera, y por esa razón jamas había tenido un compañero pokemon, no porque tuviera un carácter difícil, sino porque se le daba mejor estar a solas...
Travis se puso de rodillas y comenzó a desempacar la primera caja, pero entonces, el timbre de su nueva casa sonó...
Travis-- mmh? Se le habrá olvidado algo?
Pregunto arqueando una ceja, dirigiéndose a abrir la puerta
Pensó que se encontraría con su madre, pero no, frente a él estaba un trabajador de la oficina de correos
Repartidor-- el señor... Travis DeIvar?
Sintió una punzada cuando lo llamaron señor, apenas tenía 19 años... un triste recordatorio de que ya era mayor de edad... pero lo dejo pasar
Travis-- soy yo
Repartidor-- firme aquí por favor
Este obedeció, firmando el recibo de entrega, y el repartidor le entrego una caja de cartón bastante grande y maltratada... casi parecía que había estado tirada en la basura
Travis-- no puedo creerlo, llevamos cinco minutos en esta ciudad y mi madre ya esta ordenando cosas por Internet...
Metió la caja a la casa y la dejo en el suelo, sacando su navaja para abrirla, guiado por la curiosidad
Travis-- me pregunto que pidió ahora... como sea el mismo jarrón que ya rompió tres veces me va a dar algo
Corto la cinta y la calcomania con su nombre y dirección, y abrió la caja de par en par...
El pelirrojo abrió los ojos con sorpresa... pues allí adentro no había un jarrón feo, ni alguna otra cosa rara que su madre haya pedido en línea
Había un pokemon, una Sylveon... que ya estaba comenzando a despertar
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Los sentimientos de una Sylveon
FanfictionCursed Town es una atracción turística un tanto... Peculiar Es la zona más sombría de todo Hoenn, un pueblo en la cima de una gran colina que está rodeada por árboles oscuros y secos en su mayoría Pero este pueblo sufre de un problema en particular...
