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Al terminar la clase de Pociones, Eileen se quedó como Snape le había pedido.
—¿Me necesita para algo, profesor Severus? —preguntó ella, acercándose a su mesa.
—No precisamente «necesitarte», sino que quería proponerte algo —respondió él, con un tono más cálido de lo habitual.
—¿En serio? ¿Qué es? —preguntó Eileen, curiosa.
—He visto que eres una alumna excelente y que estás muy avanzada en el tema. ¿Te gustaría recibir clases particulares? —dijo Snape, observando su reacción.
—¿En serio, profesor? —los ojos de la niña brillaron de emoción.
—Sí. Creo que con tu intelecto, en unos meses podrías estar al nivel de los alumnos de quinto año —añadió, con una pequeña sonrisa en sus labios.
—¡Sí, sí, sí! —gritó Eileen, emocionada.
—Eso sí: debes ser puntual a cada clase —aclaró el profesor.
—Por supuesto, profesor. Pero hay algo que quiero decirte —murmuró ella, un poco apenada.
—¿Y qué es, señorita Evans?
—Tengo fobia a todos los insectos, y creo que eso podría complicarme algunas prácticas —confesó.
—Eso es un pequeño inconveniente, pero no hay de qué preocuparse: yo te ayudaré a superarlo —aseguró Snape.
—¡Genial! —exclamó ella, abrazándolo de repente.
Snape se sorprendió un instante, pero luego aceptó el abrazo con ternura.
—Muy bien. Mañana a las siete y media de la mañana quiero verte aquí —ordenó, aunque su voz sonaba más suave.
—Por supuesto, profesor. Muchas gracias. Ya es hora de la comida… ¿Vamos al Gran Comedor? —invitó ella.
—Claro —asintió él.
A partir de ese día, Eileen asistió a clases particulares todos los miércoles, sábados y domingos. Le iba excelente en todas las materias, a excepción quizás de Astronomía: el profesor Wolhit Aritz era conocido por ser difícil de tratar.
Clase de Astronomía
—¡Señorita Potter! Llegó un minuto tarde. Tendrá que cumplir castigo —anunció Wolhit, con voz seca.
—Pero profesor, ya le dije que tuve un contratiempo —intentó explicar Eileen.
—No me interesa. Acerquése —ordenó el profesor.
Eileen rodó los ojos y obedeció.
—Sus muñecas, señorita —ordenó Wolhit, tomando su vara de castigo.
Eileen colocó las manos frente a él, y el profesor comenzó a golpearlas con la vara.
Después de la clase, Wolhit no se percató de que las muñecas de Eileen estaban sangrando: los golpes habían abierto sus viejas heridas. Ella trató de ocultarlo en la siguiente clase de Pociones, pero Snape se dio cuenta de inmediato.
—Señorita Evans, ¿puede decirme por qué le sangran las muñecas? —preguntó, con una mezcla de preocupación y enojo en su voz.
—Es que tuve clase de Astronomía y llegué un minuto tarde —dijo ella, tratando de restarle importancia mientras seguía preparando su poción.
—¿O sea que el profesor Wolhit la golpeó hasta que se abrieron las heridas? —comentó Snape, sorprendido y furioso.
—Solo me golpeó, pero las viejas heridas se abrieron solas —continuó ella, concentrada en su trabajo.
Snape supo que si le seguía preguntando no obtendría más respuestas.
—Señorita, acérquese —ordenó, y fue a buscar el botiquín de primeros auxilios.
Eileen obedeció y se acercó a su mesa. Snape comenzó a limpiar y curar sus heridas, y mientras más las veía, más enojado se ponía.
—Señorita, vaya a descansar. Mañana puede terminar su poción —ordenó.
—Gracias, profesor, pero puedo seguir —insistió ella.
—No le pregunté. Vaya a descansar y mañana viene a terminarla —repitió con firmeza.
Eileen suspiró y se resignó.
—Está bien. Nos vemos mañana. Que tenga linda noche —dijo ella antes de salir.
—Gracias, igualmente —respondió Snape, mientras pensaba: A ese Wolhit no se le va a escapar.
En la sala de maestros...
Snape entró azotando la puerta con fuerza.
—¿Qué pasa, Severus? ¿No te enseñaron a cerrar una puerta con educación? —preguntó Wolhit, sin levantar la vista de sus papeles.
—Que otros profesores den su permiso para golpear a sus estudiantes no significa que yo lo acepte —dijo Snape, furioso.
—Me imagino que hablas de la señorita Potter. Ella se lo mereció: llegó tarde a mi clase —dijo Wolhit, restándole importancia.
Snape se puso aún más enojado:
—No me interesa lo que hizo. Le digo claramente que no tiene mi permiso para golpear a mis alumnos. Y si me entero de que lo vuelve a hacer, haré que lo despidan y envíen a Azkaban —amenazó.
—¿No crees que es un poco extremo? Son solo mocosos, no hay por qué hacer tanto escándalo —replicó Wolhit.
—No voy a discutir más. Solo te advierto: si me entero de que golpeaste a algún estudiante, no te va a gustar lo que haré —dijo Snape, y se fue azotando la puerta de nuevo.
En la sala común de Slytherin...
—Ese viejo está loco —exclamó Pansy, al enterarse de lo sucedido.
—Yo digo que deberíamos lanzarle un Crucio —sugirió Tom.
—Apoyo la idea de Tom —añadió Matteo.
Draco, Daphne, Kristal, Sara, Crabbe, Goyle, Blaise y Theo asintieron en acuerdo:
—Lo mismo opinamos nosotros.
—Chicos, no hay que hacer tanto escándalo. Además, ya no me duele —dijo Eileen, tratando de calmarles.
—Cariño, eso no importa. Lo que importa es que se atrevió a golpearte. Ojalá hubiéramos estado contigo —murmuró Draco, frustrado.
Los demás le dieron la razón.
—¡Ok, ok! A la próxima me quejo con Dumbledore y el señor Lucius, ¿contentos? —preguntó Eileen.
—No solo con ellos, también con nuestros padres —insistieron los chicos.
—Mi madre es la mejor abogada del mundo mágico —dijo Blaise, orgulloso.
—Gracias, Zaza. Se te quiere —dijo Eileen, abrazándolo.
—¿Solo a él? —preguntaron los demás, fingiendo enfado.
—¡Bueno, los quiero a todos! —rió ella, abrazándolos a todos a la vez.
—Bueno, chicos, tengo que ir a ver a mi hermano —anunció Eileen.
—Te acompañamos —ofrecieron Draco, Tom y Theo.
En la sala común de Gryffindor...
—Eli, ¿es cierto que el profesor Wolhit te golpeó? —preguntó Harry, preocupado.
—Sí, pequeño león, pero ya pasó. El profesor Snape me curó las heridas —respondió ella, acariciándole la cabeza.
—Creo que me está empezando a caer mejor el profesor Snape —comentó Harry.
—No sé por qué te cae mal: es muy bueno —dijo Eileen.
—Sí, claro… es bueno solo contigo. A los demás parece que nos odia —replicó el menor.
—No creo que los odie. Ahora a dormir —dijo ella, ayudándolo a acomodarse en su cama y haciéndole mimos mientras cantaba una melodía suave.
En poco tiempo, Harry se durmió profundamente.
Abajo, en la entrada de la sala común, Tom preguntó:
—Ya se durmió?
—Sí —asintió Eileen.
Mientras caminaban de regreso a la sala común de Slytherin, Theo preguntó:
—¿Por qué vas todas las noches a verlo?
—Porque tengo que asegurarme de que esté bien y no le falte nada —respondió ella.
—Sí, eso ya lo sabemos, pero ¿por qué tanto cuidado? —preguntó Draco.
Eileen se detuvo un instante antes de responder:
—Chicos, nuestra vida no ha sido tan bonita como todos piensan. Nuestros tíos nos tratan muy mal, y de ahí viene que quiera proteger a mi hermano de todo y estar siempre con él. ¿Eso responde su pregunta?
—Lo siento mucho, cariño. Si querés, vos y tu hermano pueden venir a mi casa en vacaciones para no estar con tus tíos —ofreció Draco.
—La mía también está disponible, y nadie los molestará —añadió Theo.
—Igual que la mía. A mi padre no le molestará —dijo Tom.
—Gracias, chicos. Pero ya es tarde, vamos a dormir —dijo Eileen, emocionada por su amistad.
—Buenas noches, princesa —dijo Tom.
—Buenas noches, hermanita —añadió Theo.
—Buenas noches, cariño —dijo Draco, dándole un ligero abrazo.
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Hoy no tengo inspiración,así que en un rato cuando piense en algo público el otro cap.
En este cap quería poner algo muy mio y es la fobia a los insectos jaja
Si les gusto el cap voten, comenten y compartan.
Cuenta de tik tok
@eclipsa.prince.snape
Gracias por leer💚💚💚
EDITADO: 18/02/ 26
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No todo es lo que parece(Severitus)(EN PAUSA)
FanfictionLa vida de los mellizos Potter está llena de lujos y caprichos. O eso se decía pero nada estaba más lejos de la realidad. Harry James Potter Evans y Alice Eileen Potter Evans son los mellizos q sobrevivieron,pero su vida es una completa pesadilla. "...
