diecisiete: secuencia de desastres

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Acaricié la mano de Minho

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Acaricié la mano de Minho. Ahora no lo hacía porque quisiera pedirle perdón, como acostumbré todos estos años, sino que lo hice para que supiera que estaba allí con él, a su lado y que desde este día no lo abandonaría.

— Jisung, no te duermas con el traje puesto. — me dijo Minho cuando me acosté en "nuestra" cama. Veía las cosas como si estuvieran cubiertas de una neblina brillante y espumosa, lo único que distinguía era lo bello que seguía luciendo él a pesar de estar cansada por un día tan agotador como nuestra boda.

El alcohol se me subió a la cabeza enseguida, deseaba tenerlo entre mis brazos cuanto antes, de verdad lo deseaba. Pero reprimí mis impulsos y mantuve el poco autocontrol que me quedaba para quitarme el traje y ponerme el pijama.

— Por Dios, estás tan ebrio. Juraba que volverías a besar a Hyunjin. — no entendí de qué estaba hablando, ¿yo besar a Hyunjin? Él me besó a mí.

— Soy irresistible, lo siento. — rió conmigo y se quitó el traje frente a mis ojos. Quedó en ropa interior y abrí los ojos antes la confianza que teníamos de pronto.

Él se dio cuenta e hizo una mueca.

— Ya estamos casados, es legal. Además no es la primera vez que me ves así, si mal no recuerdo: estuvimos desnudos en esta habitación hace un tiempo. — me perdí en ese glorioso momento. Aún sentía los nervios a flor de piel y las imágenes eran tan nítidas dentro de mi cabeza por culpa del alcohol, que me quedé imaginando y recordando lo que pasó y lo que pudo haber pasado.

— No seas un pervertido, Hannie. — Minho  me lanzó una almohada al darse cuenta de lo que pasaba por mi mente. Me reí y lo invité a acostarse a mi lado.

— Disculpa, pero ahora "es legal". — le respondí con sus propias palabras.

Al otro día, mi cabeza era una bomba de tiempo

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Al otro día, mi cabeza era una bomba de tiempo. Beber dos noches seguidas no era lo más recomendable, pero se me quitó todo el dolor -o me obligué a dejar de quejarme- cuando no vi a Minho a mi lado.

¿Había sido un sueño?

Oh no, ¿Y si soñé todo? ¿Y si soñé que finalmente me había confesado y que nos casamos? No podría seguir viviendo así.

marry me | hanknowDonde viven las historias. Descúbrelo ahora