- ¡Cuidado! ¡Déjenme pasar!
Estaba corriendo por los pasillos, justo esa mañana me había despertado tarde por la fiesta a la que Hally y yo fuimos anoche , y tenía examen a primera hora.
Llegue a la puerta del salón de Matemática, toque, esperando que la profesora me abriera la puerta.
- Llega tarde Señorita Hobert. - Me miró con desaprobación.
La vieja esta sabe que odio que me llamen por mi apellido y es lo primero que hace.
- Lo se y lo siento. - Dije tratando de que me tuviera lástima.
- Se me va a detención. Le estoy haciendo un reporte.
¡Ah! Cómo la odio. Esa vieja (Aunque no sea vieja) me hace la vida imposible.
- Tenga Señorita Hobert - Me dio el reporte - Se me va directo a detención
- Ya entendí.
Agarré el papel de mala manera y enojada me retire del salón y fui directo a detención.
Cuando llegué sólo habían tres personas:
- Una chica mascando un chicle de una forma realmente asquerosa.
- Un chico com gafas, creo que de un año mayor que yo,parecía muy inteligente, tipo nerd (No me gustaba llamar a las personas así). Seguro que algún popular lo había inculpado de algo.
La vida es tan injusta en esta escuela.
Y el último era un chico que jamás había visto en la escuela. Seguro era nuevo.
Me intimidaba. Tenía una gran pinta de chico malo.
Daba miedo.
Tímida y rezando para que nadie me notara, entre al salón de detención, fui directo al escritorio, donde se encontraba el maestro Falters, por su cara veías que no le gustaba estar acá.
Me fui a sentar en el pupitre que me asignó el maestro, que para mi buena suerte, que se note el sarcasmo era detrás del el tipo que daba miedo.
Como es un nombre muy largo: "El tipo que daba miedo" lo llamaremos... John.
Me sentaron detrás de John.
Podía observar su espalda, en mayoría su cuello. Me sorprendí un poco al notar que tenía un tatuaje detrás del cuello que iba hacia la espalda.
-¿Podrías dejar de mirarme, por favor? - la sorpresa que estaba plasmada en mi rostro era épica. ¿Cómo supo que lo estaba mirando? Que miedo.
No respondí. Simplemente saque un libro que tenía en la mochila y lo ignore.
-¿El gato te comió la lengua? - Volvió a preguntar. Pero esta vez se volvió hacia atrás a mirarme. Yo tenía la mirada gacha, me sentía incómoda
- No. - No quería hablar con el. Me daba mala espina por todos los sentidos.
- ¿Entonces porque no respondes? ¿Y cuando respondes, por qué con monosílabos? Que complicada . - Su forma de hablar era dura y fría. Para mi que hasta un poco hiriente.
No respondí
-¿Me tienes miedo, muñeca? - Preguntó con picardía y con mucha carisma.
-¿Tengo que tenerlo?
- Si. Y mucho.
-Pues no lo tengo. - Podría ganar un premio de "Mentirosa del año"
-Pareciera. Ni siquiera te atreves a mirarme directamente. ¿Tan nena eres?
- ¿Podrías dejar de hablar de lo que no sabes? Ni siquiera me conoces, no soy una nena, y si me atrevo a mirarte, pero ni se me da la gana.
Se quedó en silencio unos minutos, o tal vez segundos.
De la nada me jalo de la blusa del uniforme. No bruscamente, pero si de forma amenazadora
-Quiero que te queden un par de cosas claras, muñeca. En primer lugar: tu no me hablas como se te de la gana, me respetas.
No te metas en mis asuntos. Tu con tu vida y yo con la mía. ¿Capppichi?
Asentí
- También quiero que quede claro que jamás le pegaría a una mujer. Así que no me vengas con el teatro de nena consentida.
-¿Maestro, puedo ir al baño? - apenas termino lo que tenía que decir salí corriendo al baño.
Me asuste mucho.
Apenas llegue al baño me encerré en un baño y me puse a llorar. Era cobarde y tonto, pero ese tipo de verdad me asusto mucho. Nunca en mi vida me habían amenazado así.
***
Fui abriendo mis ojos poco a poco. Observando el lugar, hasta darme cuenta de que estaba en un baño de la escuela. Saque mi celular para ver que hora era: 1:34. Casi me desmayo. ¿¡Tanto dormí!?
Salí corriendo del baño rápidamente.
Acababa de terminar el recreo, los alumnos se dirigían a sus salones y yo tenía... Historia.
Me dirigí con rapidez a la clase de historia.
En frente de la puerta pedí permiso para entrar y el profesor me lo concedió sin antes decirme que seria la ultima vez que m dejaría pasar.
Tome Marcha hacia mi pupitre y me senté. Acomode mis cosas y me puse a pensar en lo sucedido. Era tan confuso. Necesitaba a Hally. Ella era la única con la que podría conversar y sentirme mejor. Pero no había venido a la escuela.
La clase paso normal. Yo con la cabeza en otro lado y en mi propio mundo, pero nada fuera de lo normal.
No necesitaba mas cosas extrañas en este día.
Como esa era la ultima clase que tenía ya me dirigía a mi casa. Quería comer helado. Mucho helado. Como dormí tanto no pude comer, y pues eso es esencial para mi.
Estaba por salir de la escuela y entonces lo veo.
Estaba parado ahí con unos chicos mas, del mismo look de el. Todos intimidaban. Pero el mucho mas. Y para mi suerte, estaban en frente de la salida
Soy estúpida.
Sigue tu camino y no lo mires, sigue tu camino y no lo mires. No paraba de repetirme eso.
Cuando pase por su lado, este ni me miro. Parecía como si un fantasma hubiera pasado.
En cierta parte me alivie y quise saltar de felicidad. En otra parte no. Pero no sabia el porque.
Sin darle mas vueltas a ese tema, me marche a mi casa, esperando llegar y poder comprar un pote de helado para comerlo yo solita
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Bad Boy
Teen Fiction-¿Eso te parece malo? Se nota que todavía no me has conocido, muñeca.
