El día de la cita había llegado, habían pasado cinco días desde la vez que vi a Fran por primera vez. En esos cinco días habíamos hablado diario, me contaba su día, las cosas que le gustaban, yo también le contaba todo sobre mi.
Él había elegido venir a mi casa, pues le gusta mucho las cosas privadas, mis padres justo iban a salir a una cena hoy, Esteban por su lado estaba en su departamento, pues al parecer no me mentía cuando dijo que ya se había mudado.
Desde temprano me sentía muy ansiosa, feliz y un tanto nerviosa. Estaríamos por segunda ocasión en persona... Sin ninguna gota de alcohol.
Quería saber si de verdad había química, o solo fue el efecto de el alcohol, solo con recordar el beso que me atreví a darle moría de vergüenza.
Íbamos a cocinar unas pizzas, ya que él juraba que era un experto en la cocina. Siempre me mandaba foto de las comidas que se hacía, no se veían tan mal.
Desde la mañana su mensaje ya estaba entre mis chats, deseándome los buenos días, y preguntando si al final si se haría la cita.
Acomode la cocina, ya que él había dicho que llevaría los ingredientes.
Ya eran las 5, así que empecé a arreglarme, primero me di una ducha, al salir de que mi cabello secara al natural, se marcaron unas pequeñas ondas, pero el me dijo que le gustaba mi cabello natural, así que no me maté en plancharlo. Me hice un maquillaje no tan marcado, algo súper causal, pero un así me veía bien, un top rojo, a combo con un pantalón y los tenis blancos. ¿Supongo que va bien, no?
@wtfismaddy hace 20 min
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Estaba en la sala esperando que tocaran la puerta. Me levanté a servirme un vaso de agua cuando justo tocaron. Mire mi teléfono y vi un mensaje de Fran diciendo que ya estaba afuera. Un poco nerviosa me vi en el espejo que había en la sala, acomodé un poco mi cabello que ya estaba un tanto desordenado.
Abrí la puerta y sin decir nada, él me abrazó. Noté como llevaba un short negro, tenis blancos al igual que su camisa, me entregó un ramo de flores.
– "Oh por Dios, mis favoritas." — Hablé cuando me entrego el ramo. Eran unas margaritas, días antes le había dicho que me gustaban porque eran muy delicadas. – "Muchas gracias, pero ven, pasa."
– "Que linda te vez, Maddy." — Habló cuando ya estaba dentro de la casa.
– "Para que me sonrojo." — Tape mi cara con mis manos.
Francisco dejó las bolsas con los materiales y yo camine atrás de él. Saqué todo de las bolsas ante su mirada.
– "Te extrañé." — Voltee a verlo, tenía una pequeña sonrisa, se le notaba un tanto nerviosa.