Capítulo 2: Bienvenida al infierno

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Narra Adán

En la vida adulta he aprendido que, para lograr, hay que manipular. Hasta ahora he usado mi belleza y encanto, para lograr todo lo que me he propuesto, junto a mi cerebro, mis planes nunca han fallado. Dentro de la universidad soy el guapo e intachable profesor, fuera de esta me identifico como un simple demonio absorto de libertad; En el mundo empresarial hay que ser el diablo para sobrevivir.

Tengo un título de administración de empresas y otro de economía, tengo mis propias empresas, pero la competencia ha aumentado y es peor cuando compites con tu propia familia.

Entré a este trabajo porque necesito el favor de los padres de algunos estudiantes y lograr que inviertan en mi empresa, la cual destruí con mis propias manos como venganza hacia el dueño y luego la reconstruí a mi antojo frente la cara de mis hermanastros, necesito mi propia mesa de inversiones y bufete de abogados, necesito expandir su mercado, esta universidad tiene el apoyo de personas con mucho dinero, debo ganarme su favor y parecer confiable.

El día de hoy, fue más estresante de lo que debería y mientras caminaba, en busca de tranquilidad, encontré este lugar, una esquina detrás de la biblioteca con un cobertizo que nunca había visto en mi estadía en esta facultad; El silencio se rompe con una llamada de Gabriel.

- Hola mi angelical mejor amigo – Dice en burla - ¿Cómo va tu día?

- Estos niños de mierda, me tienen harto – Suspiro - Ya sé que soy atractivo, pero no necesito a niñatas desesperadas a mi alrededor.

- Sigo sin entender porque trabajas allí – Ríe – Si odias a la gran mayoría del mundo, ¿sabes la incomodidad que me da ver tu personaje de profesor?

- Sí, sí sé, pero la paga es buena y sabes que necesito inversionistas -Respondo - igual me gusta enseñar, tal vez así el mundo se llena de personas menos idiotas.

- Esa respuesta, fue tan tú – Sigue riendo – Oye te llamaba, para saber cómo te fue con la rubia de ayer en el bar.

- Claramente me cogí a la chica de bar, era necesario quitarme el estrés – Respondí con facilidad.

- ¿Recuerdas cómo se llamaba? - Pregunta con interés – Porque me gustó una de sus amigas y no alcancé a preguntar por ella.

- No sé su nombre y mucho menos me interesa – Interrumpo a mi amigo.

CRACK, suena dentro de la caseta.

¿Qué mierda fue eso? Después de escuchar el ruido, inmediatamente corté la llamada y abrí la puerta del lugar, para encontrarme con una chica que intentaba ocultarse. Es claro, que escuchó toda la conversación e intenta escabullirse, lo que menos necesito en estos momentos son rumores que arruinen mi imagen.

Cuando sujeté el hombro de la chica, para detener su escape, logré reconocerla.

- Señorita Megan Baslan – La encaro.

- Profesor Adán Asmodeo – Responde con tranquilidad.

- No le enseñaron que escuchar conversaciones ajenas es de mala educación – Digo suavemente.

Tranquilo Adán, no puedes matarla ... Aunque si muere, ya no hay testigos. Maldita mierda de situación es esta.

- Profesor, paremos este juego – Suelta mi agarre, de forma brusca sin verse afectada ni interesada en mi cercanía - No tengo interés en su vida y mucho menos su personalidad, no hablaré sobre usted y mucho menos arruinar su imagen, que repito no me interesa.

- ... - No sé qué decir, realmente no me esperaba esa respuesta. Lo mejor, es continuar el show - Disculpe que haya visto tan lamentable faceta de mí, solo ando muy estresado – Intento improvisar

Es muy poco creíble lo que estoy diciendo y lo sé, pero estoy sin un plan. Es imposible confiar en una mocosa, menos cuando acaba de ver algo tan jugoso y lo puede difundir a su antojo ¿Le creerán?

- Señor lo repetiré, hagamos como que esto no sucedió. No me interesa meterme en asuntos ajenos – Dice enfadada E IMPACIENTE.

- Verdaderamente es una chica sensata, esto explica que sea la mejor de la clase – Me burlo, ante su reacción por la situación - Pero no le creo.

- No quiero ser grosera – Se cruza de brazos, y suspira con frustración, realmente ahora me siento como si yo fuera el mocoso - Pero no me interesa.

- Me sentiría más cómodo, si supiera algún secreto de usted – La enfrento coqueto, intentando seducirla - Para estar en igualdad de condiciones.

- No tengo secretos - Dice sin verse afectada ni interesada por mí.

Mentirosa, mientras más tranquilas las aguas, más cosas nadan dentro de ella.

- Todos tienen alguno – Digo acercándome, por un intento fallido de lograr debilitarla con el encanto que todas ruegan.

- Yo no y repito – Dice realmente exasperada - esta chica definitivamente no es normal - ESTO NO PASO, así que no guardo secretos de situaciones inexistentes.

- Hasta luego señorita Baslan – Me despido firmemente, para detener esta situación, que no llega a ninguna parte.

- Hasta luego profesor Asmodeo – Se despide educadamente y se aleja de mi vista.

Mocosa arrogante, había escuchado una que otra cosa de la tal Megan Baslan, la mejor estudiante de su generación, aunque nada de otro mundo, es muy normal, se viste de forma sutil, su cabello negro es aburrido y su carácter no sale de lo común.

Esta chica es tan simple, podría apostar que a sus 24 años ni siquiera ha besado a un chico, una aburrida total, no se ve interesada por mi belleza y si no le he encanto como "El profesor angelical", con lo que sucedió ahora me debe detestar. ¿Realmente se quedará callada? Aunque no se ve de las chicas que socialice mucho ¿Siquiera tiene amigos? Nunca la he visto hablar con alguien de algún salón, eso es bueno porque significa que no le creerían si hablara.

No demostró interés, ni sorpresa por la situación eso es lo raro, pero no puedo poner mis manos al fuego de que me zafé totalmente de esta situación y me niego a afectar mi imagen de profesor perfecto por una niñata. Dijo que no tenía ningún secreto, pero eso es imposible, hasta el más inocente, tiene algo que esconder. En mi caso, la verdad que oculto, es mi carácter, nunca he sido tranquilo o amable, en el mundo de los negocios ser el diablo está permitido y en estos momentos mi personalidad no calza con mi papel de profesor, el camuflaje es la sobrevivencia.

No fue hasta que salí de mis pensamientos, que me percaté que el lugar donde estaba, parecía realmente una pieza improvisada. Tenía una cama de colchonetas, un escritorio y mesa, probablemente de la biblioteca y una caja con paquetes de comida, definitivamente este es un lugar perfecto para una ermitaña como ella, pero algo me llama la atención, el basurero está repleto de hojas arrugadas, también hay en el piso y sobre el escritorio.

No fue, hasta que por intuición abrí uno de ellos, para leerlo, que supe que había perdido aquella apuesta que hice conmigo mismo, siempre dicen que "Las calladitas son las peores" y que cierta es esa frase en estos momentos. ¿Así que no tienes ningún secreto? Que mentirosa señorita Baslan.

Este descubrimiento es bastante interesante y creo que por fin tendré algo con que divertirme este semestre. 

Bienvenida al infierno Lilith.

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⏰ Última actualización: Feb 07, 2024 ⏰

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A Lilith no la tocó un ángelDonde viven las historias. Descúbrelo ahora