RE1: Día D

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Día D

Bien.

Antes de que creas algo que no es cierto, déjame aclararte algo: yo jamás creí que terminaría así. Jamás. Y mírame ahora...

¿Recuerdas aquel día, a principio de año, en el que me hablaste? Yo sí lo recuerdo.

No había frío ni viento, y las hojas de los árboles apenas empezaban a teñirse cafés. No había pasado ni un mes desde que había dado comienzo el curso escolar, y los rumores ya volaban.

Decían que yo te gustaba.

Eso subía mi ego a decir verdad, pero deseaba que al menos fueras un poco más guapo; porque de esa forma al menos podría presumir.

Así que llegaste hasta mi pupitre y me dijiste "hola". Me preguntaste por la tarea de historia.

-Era hacer un resumen del capítulo tres del libro -respondí impaciente.

No entendía por qué tú me preguntabas tal cosa. Siempre sacabas dieces en cuanto a calificaciones escolares. Yo me la pasaba entre ochos y nueves.

Pude notar como movías tus manos sudorosas, y las pasabas por tus pantalones. Te habías sonrojado un poco.

Pero me caías mal.

Así de simple. Y es que, simplemente tenías un aura que me hacia pensar que serías otro chico arrogante -pensamiento que no cambió hasta mucho después-.

-.-.-

Durante esa semana recibí algún que otro comentario de cómo tu me veías durante clase y de cuánto yo te gustaba. En ese momento no podría haberme importado menos.

Porque en ese momento sólo me interesaba por una persona, y esa persona era Alex.

Decían que él tenía novia, y eso yo ya lo sabía, pero aún así no podía evitar mirarlo en los pasillos y al final de clases. Él me llamaba mucho la atención.

Mientras tanto, tu conseguiste mi número. No se sí alguien te lo dio, o fui yo, o si me lo pediste, pero de un día para otro empezaste a mandarme mensajes por whatsapp.

De número desconocido, 7:06 P. M:
Hola, soy Santiago.

Yo, 7:13 P. M:
Hola

Santiago, 7:14 P. M:
Que haces?

Yo, 7:20 P. M:
Nada

Santiago, 7:22 P. M:
Estas ocupada?

Yo, 7:25 P. M:
Si

Santiago, 7:25 P. M:
Ah, lo siento.
Mejor te dejo, adiós.

Visto, 7:26 P. M.

Y esa, fue la primera conversación que tuvimos. Viéndolo a la distancia, me comporté muy pesada contigo, ¿no crees? Creo que es hora de disculparme correctamente.

Lo siento, Santiago. Esta historia será conocida en dedicatoria tuya, por el simple hecho de haberme permitido conocerte. 

-.-.-

Recuerdo que al día siguiente me volviste a mandar un par de mensajes, pero fui igual de cortante.

Me caías mal, enserio mal. Increíblemente mal y no podía soportarte. Es más, en ese momento hasta creía que te estaba tratando mejor de lo que merecías; sin embargo no sabía qué te estaba recriminando. Supongo que no tenía razón, pero simplemente había algo en ti que me hacía querer no estar cerca.

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⏰ Última actualización: Sep 18, 2015 ⏰

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