DOS-Ojos celestes

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6:00 am

Elizabeth se había levantado hace 30 minutos, casi no había podido dormir esa noche se sentía extraña como un mezcla de emoción pero consigo ansiedad, no sabía cómo describirlo en realidad, se ducho y se puso lo mejor que tenía una camisa color marrón y una falda de cuadros marrones y negros e sus media de siempre, decidió no arriesgarse se puso zapatos bajos, se miró al espejo y decidió hacerse una coleta su cabello ya estaba bastante largo pero no tenía corazón para cortárselo, miro su rostro con atención entonces busco un lápiz labial color rosado claro de ya hace tiempo que solo algunas veces usaba en eventos importantes estaba decidida que es su primer pago se compraría cosas para su persona tenía que comenzar a encajar en lugares así.

Salió de su casa a las 6:30 después de darle de comer a mantequilla y unos cuantos besos y abrazos hasta que propio gato la rasguñara el rostro, salió con un abrigo gastado que tenía desde hace años se abrazó a misma, hacia más frio de lo que creía, para ser tan temprano había mucho movimiento en las calles, camino rápido no tenía dinero para el transporte o un taxi así que su única opción era caminar y se hacía casi los 30 min, mientras caminaba trataba de practicar sus saludos con las demás personas que estaría bien decir y no, se sentía muy ansiosa en ese aspecto, camino unas cuantas cuadras y por fin diviso la entrada del edificio tomo aire en sus pulmones y decidió entrarse, al entrar noto a mucha gente desesperada, hablando por teléfono o corriendo de aquí a allá, Elizabeth de alguna forma le emociono lo que estaba viendo sentía que estaba a punto de ser parte de algo importante esta ves sin preguntar a la recepcionista que a la vez también se le notaba muy ocupada se dirijo al piso 3 donde se le fue indicado en la llamada que volviera por su contrato al estar cerca del ascensor lo miro estuvo tentada de ir por el para no demorarse por él fue cuando recordó lo sucedido hace 2 días su pequeño momento con la dueña y prefirió usar las escaleras no quería arruinar su primer día o peor de alguna forma terminar despedida.

Al terminar de subir escaleras noto que había llegado por fin al piso se sentía algo azorada había subido las escaleras con algo de prisa, se dirigió a la oficina que recordaba por el día anterior se acercó y no se escuchaba nada no sabía que hacer tocar la puerta o sentarse y esperar a que alguien le llamara, decidida alzo su puño y toco delicadamente 3 tres veces, se escuchó del otro lado de la puerta un adelante fue entonces que Elizabeth entro y vio a la misma joven que le hizo la entrevista.

-Ah señorita Cadaval muy puntual de su parte venga siéntese. - indico aquella joven esta vez más relajada que la antigua vez, Elizabeth aun con timidez se sentó en la misma silla. - Fue una sorpresa que fuera seleccionada usted, debió impresionar a alguien importante...necesito que lea esto es su contrato debe poner mucha atención y cualquier duda dígala ahora

Elizabeth recibió el papel que le entregaba aquella mujer, al tomarlo noto como decía el titulo el grande CONTRATO comenzó a leerlo no le parecía nada difícil de luchar entraría siempre a las 7:00 am y saldría a las 5pm, usaría uniforme basado en camisa blanca y una falda negra y desgraciadamente zapatos con tacón, la paga era buena para empezar como una junior no era demasiado pero si buen para empezar algo que le llamo la atención a Elizabeth fue como le estaba estrictamente prohibido ir al piso 10 que era el último en su defecto, Elizabeth se cuestionó si debía preguntar por aquello pero no le dio la importancia realmente, con una pluma puso su nombre completo y firmo convirtiéndola oficialmente un miembro oficial de esa compañía.

-Solo me queda darle la bienvenida al equipo los Mellers señorita mi nombre es Luciana Ortega y estaré en algo si lo necesita bienvenida.- Lucia se levanta y le estiro la mano a Elizabeth lo cual la tomo delicadamente pero emocionada.- Su piso es el numero 5 el piso de contabilidad ahí se encontrara con Raúl el será su jefe directo y guía en sus actividades en la compañía señorita Cadaval le deseo mucha suerte.

Hermosa obsesiónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora