X men 2.
"Ya no quiero conocer a alguien más. Contigo eh terminado la búsqueda, te elijo con la tranquilidad de que también... Te elegiré mañana" -Alejandra Pizarrik
Todos los derechos reservados a Marvel y al creador de X-men, solo me pertenece mi...
Caminando por mi cuarto arreglaba todo el desastre que habíamos dejado al ser atacados, Scott y yo habíamos decidido que la boda sería en dos años como mucho, superando la muerte de Jean y un año más para planearla (si es que se nos permitía) ya que con esto no pudimos hacer nada. Jean iba a ser mi madrina y dama de honor en ese hermoso día.
Scott había salido a una misión y caminando por el cuarto en una esquina encontré un pequeño cable rojo, inclinandome lo jale un poco para ver a donde llevaba, cuando abrió una pequeña puerta chica en donde vi una cajita.
—Por si algo pasa —Leí una carta escrita por Jean—, no digo que vaya a pasar algo, lo siento en mi, pero tenía que hacer esto por si no volvía. Es un viaje a una isla, es mi regalo para Scott y para ti, así podrán disfrutar su luna de miel en paz, alejados de toda la mutación —reí un poco aunque un sollozo salió a la vez—, por siempre hermanas, tu querida Jean.
Seguía sentada en el piso cuando escuche como la puerta se abría. Me levante lentamente y volteando vi a Scott parado con un hermoso ramo de flores, tenía margaritas, rosas blancas y contrastaban muy bellamente con todo el ramo.
—Natasha, se que saldremos bien de esta y aunque perdimos a Jean yo sigo aquí...
Lo abrace fuertemente aspirando su aroma queriendo llorar.
—Todo lo que quiero esta aquí, Scott, contigo.
—Y todo lo que yo quiero eres tu. Podría matar a la humanidad con tan solo verte a ti sonreir.
—Te amo —susurre contra sus labios.
—Yo también te amo —respondió y uniendonos en un bello beso nuestra vida siguió. Ambos estábamos juntos y eso era lo más importante.
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Un momento después estábamos en su moto recorriendo el bosque, despejandonos unos momentos de todo. Me solté un poco de su cintura para estirar las manos y sentir el aire.
—Sujetate bien —me regaño Scott viéndome por uno de los espejos.
—Así estoy bien —bromee hasta que sentí como frenaba de repente haciendo que me fuera un poco hacia atras—, tramposo.
—Me encanta sentir tus manos rodeando fuertemente mi cuerpo —me habló arrancando de nuevo y haciendo que me sujetara por el asombro.
—Bueno, a mi me gusta todo de ti en todo momento. ¿Qué tal si vamos a la playa? —le pregunté.
—Me gusta la idea —me comento—, vamos para allá. Agarrate, nena.
—¿De ti? Nunca me soltare.
Unos minutos después llegamos a la playa y ambos bajamos para comprar unos trajes de baño.
Salí antes que Scott de los baños viendo que hermoso me quedaba el bikini qué había escogido y me aproxime a la playa.
—Hey, nena —escuche que un chico me llamaba e hice una mueca por el apodo—, ¿Estas sola por aquí?
—No —sonreí amable—, estoy esperando a mi novio, de echo.
—Pues yo no lo veo, sabes. Si tu novio realmente es de verdad no debería dejarte sola —señalo—, eres muy hermosa para eso.
—Es muy real —señale cruzandome de brazos y poniendo una bocina aún lado prendiendola—, preguntale esta detrás de ti.
En ese momento el chico volteo viendo a Scott (qué se veía muy sexy) venir hacia nosotros con una pequeña toalla. Por la bocina empezó a sonar Give me everything to Night.
—Esta bien. Es muy real —susurro el chico y antes de que llegara Scott menciono— cuidate.
Se fue rápidamente.
—¿Qué quería? —pregunto Scott.
—Quería ver si mi novio era real y vio que era muy real —me tomo de la cintura acercándome a él.
—Creo que lo soy.
—Realmente lo eres —susurre y apuntó de besarlo lo tire al mar.
—¡Natasha! —me grito por la sorpresa—, te daré cinco segundos.
—Corre —me dije a mi misma y empecé a correr rápidamente por la playa sintiendo como me perseguía, sentí sus brazos y como nos lanzaba al mar—, como te odio