Jake es un omega descarado al que nunca le ha
llegado el celo.
"No estaré en celo jamás."
Pero tan pronto como lo pensó, conoció a un soldado de las fuerzas especiales llamado Sunghoon y sí, ocurrió su primer ciclo de calor.
Sunghoon parece ser una...
Kaminuma tenía a Sunghoon, parado frente a él en su habitación del cuartel del ejército. Le había pedido que informara todo sobre sus misiones anteriores y la verdad es que hasta parecía estar bastante frustrado por su medio hermano, el que no movía las cejas sin importar el tipo de tratamiento que recibiera por parte de él.
"Bueno, ¿Es una falsa alarma? Si me estás mintiendo, voy a saberlo".
"Creo que nosotros lo provocamos. Es una mala idea pagar por información..."
"¿No te gustan mis planes?"
Cuando levantó la cabeza y lo miró, encontró que sus ojos negros ya lo estaban mirando directamente a él. Este chico nunca conoció la palabra "miedo".
"Ese no es el caso. Solo estoy dando una opinión basada en lo que he visto hasta ahora".
"Entonces ¿Tienes una mejor idea? ¿Crees que puedes encontrar un nuevo S Omega de inmediato solo con preguntar?"
"Solo digo que deberíamos calmarnos un poco."
"¡Estoy calmado! ¿Sabes qué? Solo trabaja sin decir una mierda y obtén resultados que puedas darme. Hasta creo que debería golpear tu descarada boca para recordarte quien manda."
Sunghoon se inclinó en silencio y salió de la habitación cuando comenzó a hablarle de esa forma. Aparentemente estaba más irritado de lo que quería aceptar.
El evento que había sucedido en la mansión durante el día se balanceaba en la parte posterior de su estómago para ese momento. Y todavía ahora, cada vez que miraba a Sunghoon, comenzaba a existir en él una necesidad incontrolable de destruir las cosas con las que parecía sentirse más cercano.
Apretó los dientes, como si fuera abominable, y miró a la puerta igual a si esta fuera su mismísimo hermano.
"¿Hasta qué punto va a seguir burlándose de mí?"
Kaminuma estaba convencido de esto: Sunghoon y Jake eran destinados. Así llamaban a los que se atraían entre si sin importar el celo. En el momento en que se encontraban a los ojos, iniciaba un enamoramiento que no tenía límites. Era raro incluso entre S por lo que ni siquiera Kaminuma conocía a alguien así. Como siempre, todo parecía estar ocurriendo alrededor de Sunghoon así que el odio por él pareció estarse haciendo más y más grande.
En ese momento, llamaron a la puerta y entró un hombre. Cuando lo miró, dejó escapar una sonrisa intrépida y dijo:
"Ya llegaste."
Con la palma hacia arriba, llamó a la otra persona utilizando los dedos.
"Necesito matarlo".
El número de personas que podían escuchar el plan era limitado. Después de todo, estaba planeando la destrucción completa de Sunghoon. Y es que, aunque conocía sus debilidades, no era un tonto como para no saber que era mejor tener cuidado alrededor de él. Kaminuma sonrió de nuevo ante la historia que dibujó en su mente.
"Sé que tú no me vas a traicionar."
"Nunca".
Desde que era niño, no había pasado un solo día en que no lo compararan con Sunghoon. Y luego, de repente el hermano menor le hirió su autoestima cuando se volvió un maldito Alfa S.
Sunghoon siempre tuvo las expectativas y el cariño de sus padres. ¿Qué había para él?
"Mírame, papá."
Las palabras se habrían repetido en su corazón muchas veces. Cientos de veces...
"Probaré que soy mejor."
Murmuró en voz baja, recordando la expresión de su padre cuando lo miraba.
Una mezcla de decepción y enfado.
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