Dónde los amigos de Félix intentan rescatarle pero... su secuestrador tiene otros planes para él
Esta es una historia ambientada en secuestros y tráfico de personas, pero contiene un toque de humor e ironía que alegra el asunto.
La noche anterior apenas durmió por el frío, intensificado por el miedo y su poco descanso estuvo plagado de cortas pesadillas. El sofá, viejo e incómodo, hacía ruido cada vez que se movía lo más mínimo y acabó optando por sentarse en el suelo, por miedo de despertar con el ruido a Hwang. Consiguió al fin dormirse cuando comenzó a amanecer.
Despertó con una sensación de agobio, sentía su cuerpo y dolorido por el golpe y el poco sueño en el suelo. Vio que junto a unos cojines del sofá había ropa doblada y una nota. La leyó, enterándose a duras penas que Hyunjin había salido a comprar, que no intentara escaparse y amenazas varias.
Se dio una ducha caliente para calmar el frío intenso que le daba la ropa mojada y se puso la que le dejó el mayor. Empezó a limpiar a fondo todo, por cotillear que encontraba, por entretenerse un rato por intentar quitarle el enfado a Hwang. Encontró bastantes libros que le parecían interesantes, armas que fingió que no vio y poco más. También encontró el perfume de Hyunjin y sí, admitía que estaba cotilleando entre sus cosas hasta que lo encontró. Solo le daba curiosidad por qué olía tan bien...
Apartó los libros que les pareció interesantes en la mesa de café del salón y se puso a inspeccionar la cocina, se moría de hambre. Mientras atacaba unas galletas, Hyunjin llegó, quedándose quieto y mirando la pila de libros. Siguió hasta la cocina para encontrar a Lix sentado en la encimera, devorando las galleta. Este se había quedado muy quieto como si eso le fuera a hacer invisible.
-Al menos compré más, esas eran las ultimas- El rubio se extrañó de que no le riñera ni se quejara de que estaba comiendo sin su consentimiento y que actuara como si nada hubiera pasado la noche anterior, como si no quisiera darle importancia al dolor intenso de espalda que el rubio tenía por su culpa.
-Desde cuando tienes pecas?- Cuestionó el mayor, observándole
-Mh.. desde que nací- Le vaciló y al ver como le miraba el otro, rectificó- Désde que el agua me ha quitado el poco maquillaje que me quedaba
-Bueno, me alegro
-Cómo?
-Te quedan bien
-Ah, gracias... supongo- No dijeron más y al rato, Félix se bajó de la encimera mientras el otro guardaba la compra.
-Hyung, ven- Le indicó al más alto, quien le observó salir de la cocina con una ceja enarcada y le siguió- Puedo leerlos?- Señaló la pila de libros en la mesita de café. Nunca le interesó demasiado la lectura pero no tenía nada mejor que hacer. Se moría de aburrimiento en ese sitio y no hacía más que limpiar.
-Eh... claro- Accedió Hyunjin, notando la desesperación del rubio por matar el aburrimiento
-Bien, gracias- Sonrió, cogiendo uno de los libros para tirarse al sofá y comenzar a leer.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.