Harry me miraba y no decía ni palabra.
Danielle; ¿ Por qué me miras tanto?
Harry; Es que... no me gusta que verte a ti y a tu madre pelear, lo siento por la opinión.
Danielle; Si, también siento que allás precenciado eso.
Harry; Prometeme que no te intentaras Cortar.
Danielle; Sabes que no hago promesas en bano, no te puedo prometer nada.
Harry; Danielle....sabes que lamento......! Que tristemente yo!.....
Danielle; ¿¡ Tu que Harry ?!
Harry; Nada, me largo de aquí.
Harry tras decir esas palabras abandonó la habitación al igual que mi madre, no hice nada más que ver a la puerta sentada desde mi cama. Ya estaba sola, mi madre se había ido, y mi mejor amigo se fue furioso conmigo, ya estaba acostumbrada a estar sola, tenía a mis amigas pero ellas me creían rara, no eran mis amigas, solo pasaba el rato con ellas. Me levanté de mi cama y corrí hacía la mesa de dormir y busque en el cajón y ahí estaba, mi fiel y confiable Navaja. intenté cortarme la primera vez, una segunda, la tercera, la cuarta y quinta. Solo me raspe las muñecas no pude hacer que me cortara las muñecas, no pude dejar salir la sangre, otro intento fallido de suicidio.
Danielle; ¡ Maldita sea, Ni para eso sirvo en esta vida, no puedo ni cortarme las Malditas muñecas!
Grite en mi habitación y me lancé al piso a llorar, ya que ni eso podía hacer. Era debíl y ya todos lo sabían, no encontraba ya ni las fuerzas para poder cortarme las muñecas.
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