Recién salido de la ducha, gotas que caen de la cabeza al suelo, y revisa su teléfono si le llego un depósito a su cuenta.
"¿Por qué demora tanto en depositarme este ermitaño? Lo voy a llamar. En serio, estoy cansado siempre de esta mierda con él, no aguanto más, le diré todo lo que tengo guardado dentro." Engorrosó.
Contesta.
"¿Quién es?"
"Tu único hijo, creo yo." Refundió Khalid.
"Aah, tú, ¿ahora que quieres?" Dijo su padre.
"¿No te olvidaste de algo? Voz rugosa y molesta.
"Yo creo que nada, ¿por qué, le falta dinero a tu tarjeta?" Sarcasmo.
"Al parecer te acordaste, sí, es mi tarjeta, me debes el dinero de cada mes, ya te retrasaste cuatro días" Dijo el niño moviendo los dedos moviéndolos en orden sobre la mesa al lado suyo.
"Hijo, retrasada, estará tu cabeza llena de mierda al pensar que te depositaré plata. Tienes veintidos años y me sigues jodiendo y jodiendo. Escúchame bien" Dijo desazonado.
El cuerpo de Khalid estaba como piel de gallina después de ser asesinada. Solo tenía el teléfono en mano, esperando esos pocos segundos para ver que decía su padre.
"¿Me escuchas?, bien. Odio, detesto, aborrezco, que me sigas contactando para usarme como banco, tu madre ya murió. ¿ME ENTIENDES?, MURIÓ. Ya la superé, como tú me utilizabas roto solo para darte dinero como lástima de su partida en la cual yo sufría por ella, ahora estás muy, muy, muy grandecito para pedir "pensión", y si me vuelves a llamar, te juro que te ubicaré para arrojar ese teléfono que tienes a la calle."
Colgó el padre de Khalid.
Khalid aturdido, y consumido por la ira, que el mismo arrojaría su teléfono contra la pared. Pero no lo hizo, aún lo estaba pagando. No puede creer que está solo, otra vez.
"¡¡¡MALDITO BASTARDO INFELIZ!!! ¿CÓMO TE ATREVES A DEJARME?". Khalid gritó de una manera desalentadora y aguda, agarrado de sus cabellos de color castaño oscuro y pateando la primera cosa que vio delante de él.
Viento frío, entrando a la habitación, eran las dos de la madrugada, un pequeño sofá que cabe una sola persona. Un televisor de cincuenta pulgadas en la pared, prendido en el mismo canal desde hace 4 horas, olor a alcohol barato y cigarros rodeando la habitación.
El niño tenía la mente en blanco, solo conservaba los ahorros de su difunta madre, una cantidad considerable pero no lo suficiente para vivir más de un año. Pagar el instituto y el alquiler de la habitación. Está atrasado en esas dos cosas y quizás otras cosas que ni sé a de acordar, contaba con el apoyo de dinero de papá, ya me debía de suponer que tarde o temprano ya no le iba a dar ni una sola moneda más.
"¿Pero dejarme solo?" Sollozó, sentado con la única luz del televisor al frente suyo.
Al día siguiente fue a pie al instituto, eso le dio una tardanza más a la lista, Khalid sentado en una mesa libre junto a un grupo de chicas que murmuraban como olía, ya llevo 2 días sin bañarse, la ducha eléctrica estaba descompuesta.
"Bueno alumnos, silencio, ignoremos al recién llegado y sigamos atentos a la clase" Mencionó el profesor.
Estaba aún con sueño, entre reojo vio un chico raro de la clase, este lo pbservó directamente a los ojos, sonriendo, le paso un papel doblado a un compañero al lado suyo y señaló a Khalid dando a entender que era para él. Lo recibió, lo abrió y decía:
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OPPOSITE HALVES
Science Fiction¿Te imaginas vender tu alma a dos entidades completamente opuestas? Eso es exactamente lo que hizo nuestro protagonista. En un giro surrealista, se encuentra atrapado entre un infierno y un cielo en conflicto, ambos ansiosos por recuperar el libro d...