Las semanas pasaron y
nuestra conexión creció tanto
como una planta en una pared de concreto.
Los coqueteos se transformaron en confesiones,
y sin darnos cuenta,
el amor ya había florecido entre nosotros.
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III
Las semanas pasaron y
nuestra conexión creció tanto
como una planta en una pared de concreto.
Los coqueteos se transformaron en confesiones,
y sin darnos cuenta,
el amor ya había florecido entre nosotros.