Capítulo 8

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Si, entregando capítulos rápidos para determinar lo antes posible con este fanfic. Tenemos que aprovechar cuando no tenemos bloqueo y mucho tiempo.
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Esa noche, Skye se acurrucó en su cama, sintiendo el cansancio del día finalmente alcanzarla. A pesar de todo, no podía dejar de sonreír al recordar su paseo con Marshall. Había algo en su torpeza encantadora que siempre la hacía sentir mejor. Con esos pensamientos felices, cerró los ojos y se dejó llevar por el sueño.

Beep.

Beep.

Beep.

El sonido rítmico y penetrante se infiltró en su conciencia, arrastrándola a un mundo de sombras y miedos. Skye apareció en el cuartel, pero algo no estaba bien. El ambiente era oscuro y brumoso, muy diferente a la alegre base que conocía. Los sonidos de los "beeps" seguían resonando, cada vez más fuertes y amenazantes, como el latido de un corazón monstruoso.

Caminó por los pasillos, sus pasos resonando en el silencio sepulcral. "¿Ryder?" llamó, su voz temblando ligeramente. "¿Chase? ¿Marshall?" Pero nadie respondía. El eco de su propia voz le devolvía una versión distorsionada y siniestra de sus llamadas.

De repente, se encontró frente a un espejo grande, su superficie ondulante como si estuviera hecho de agua oscura. Al mirarse, quedó horrorizada: sus ojos, normalmente cálidos y rosados, ahora brillaban de un rojo intenso y antinatural. Y lentamente, como si fuera tinta carmesí, comenzó a brotar sangre de ellos.

Skye retrocedió, chocando contra una pared que no recordaba que estuviera allí. El pánico se apoderó de ella mientras intentaba desesperadamente cerrar los ojos, apartar la mirada, hacer algo, cualquier cosa para escapar de esa visión terrorífica. Pero no podía. Los ojos rojos la miraban fijamente, como si tuvieran vida propia, como si quisieran arrastrarla a un abismo de locura y desesperación.

Un escalofrío recorrió su cuerpo, desde la punta de su cola hasta la última hebra de su pelaje. Esos ojos representaban todo lo que temía: perder el control, volverse alguien que no era, traicionar a sus amigos y a sí misma.

"¡No!" gritó, pero su voz sonaba distorsionada, como si estuviera bajo el agua. "¡Estos no son mis ojos! ¡Este no es quien soy!"

Los "beeps" se intensificaron, transformándose en un rugido ensordecedor. Las paredes del cuartel empezaron a derretirse a su alrededor, revelando un vacío negro y amenazante detrás. Skye corrió, sus patas resbalando en el suelo que parecía volverse líquido.

En su carrera desesperada, pasó frente a más espejos, cada uno mostrándole una versión más aterradora de sí misma. En uno, sus alas estaban rotas y retorcidas. En otro, su uniforme estaba manchado de sangre. Y en cada uno, esos ojos rojos la perseguían, brillando con una intensidad sobrenatural.

"¡Ayuda!" gritó Skye, su voz quebrándose. "¡Por favor, alguien ayúdeme!"

Pero nadie vino. Estaba sola en este mundo de pesadilla, enfrentándose a sus miedos más profundos. Sintió que las fuerzas la abandonaban, que la oscuridad amenazaba con engullirla.

En su desesperación, tropezó y cayó. Mientras caía, le pareció que el suelo se abría bajo ella, revelando un abismo sin fin. Los "beeps" se intensificaron aún más, resonando en su cabeza como una sentencia de muerte.

Y entonces, justo cuando pensaba que todo estaba perdido, los "beeps" comenzaron a cambiar. Se volvieron más suaves, más familiares. Se transformaron en una voz que conocía bien, una voz que siempre la hacía sentir segura...

"¿Skye? ¿Estás bien?"

La voz de Marshall atravesó la niebla de la pesadilla, como un rayo de luz en la oscuridad más profunda. Skye se aferró a esa voz, usándola como ancla para volver a la realidad.

Ojos Solo Para TiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora