Pedro Pablo Roble tiene muchas maneras de demostrarle a Bosco cuanto lo quiere, esto no será un impedimento para agregar una más a la lista.
Bosco Villa de Cortés conoce muchas maneras para salir de quicio, esto no será un impedimento para que Pedro...
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Habían pasado varios meses desde lo ocurrido con Ginebra; los Villa de Cortés y los Roble intentaban lidiar con las repercusiones que les dejó la situación, aunque cada uno lo hacía de una manera diferente, incluyendo a Bosco y Pedro Pablo.
(...)
Pedro Pablo se encontraba inestable desde el altercado, el enterarse de que la beca era una farsa y parte del plan de Mauro Nicolitti para lastimar a su madre, le había afectado en demasía.
La inseguridad del rizado sobresalió naturalmente ante la noticia, orillándolo a dudar de sí mismo y sentirse incapaz de cumplir las metas que durante mucho tiempo se propuso, pues llegó a cuestionarse que en realidad no era lo suficientemente bueno en el arte.
Generalmente él era quien siempre levantaba los ánimos de los demás, pero últimamente se veía decaído y triste ante los ojos de quienes realmente lo conocían, siendo Bosco el primero de ellos.
Él castaño le sugirió que lo volviera a intentar y sus familias estuvieron de acuerdo, sobre todo Mireya, su madre; sin embargo, el rizado se negó rotundamente en un inicio.
Para Pedro Pablo era un arma de doble filo volver a postularse para la beca; por un lado, él sabía que no podía dejarse guiar por las situaciones negativas y las consecuencias que estas traían consigo, más aún cuando eran causadas por personas insignificantes para el chico; por otro lado, tenía mucho miedo, un miedo irracional a confirmar que todo lo que creyó saber sobre sí mismo desde que que era un niño fue siempre erróneo.
El Villa de Cortés se encargó de no desistir de su idea, su terquedad hizo esta vez de las suyas y no permitió que su pintor abandonara sus sueños tan efímeramente.
Ante la insistencia de sus familias y del esgrimista, Pedro Pablo no tuvo opción. Aplicó nuevamente para la Universidad de Madrid y resultó seleccionado, ahora sin ninguna trampa de por medio.
Cuando leyó la carta de aceptación recordó cuanto le había costado y lo importante que era esto para él, su felicidad era tan desbordante que no pudo evitar sollozar y abrazar fuertemente a su novio, quien desde un inicio se encargó de estar ahí para el momento en que abriera aquella nota; no importaba cuál fuera el resultado, el castaño estaba ahí para felicitarlo y llenarlo de elogios o para maldecir a una de las universidades más prestigiosas del mundo.
— ¡Lo logré Bos! — habló el Roble mientras se abrazaban — Estoy tan feliz, esto siempre ha sido mi sueño y por un momento dudé de él, te agradezco tanto por creer en mí —.
— No me agradezcas Pedro Pablo, era lo mínimo que podía hacer, no iba a permitir que por culpa de esos malditos te alejaras de lo que más amas, además, yo te recomiendo que escapes de este barrio mientras puedas — respondió el castaño con un dejé de burla, sabía que Pedro Pablo amaba ese tipo de bromas porque no eran en serio.