Treize

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Rosé suspiró y se vistió, cada vez que su celo acababa se sentía realmente cansada y sus piernas dolían demasiado. Esa mañana no deseaba desayunar, por lo que salió de su departamento y se sobresaltó cuando sintió el aroma de ambas alfas allí.

Se acercó a ambas y las abrazó, haciendo que las alfas sonrieran.

— Las extrañé demasiado, no quiero. —Hizo un puchero.

Trois | Jenchaelisa ✓Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora