Two

448 32 0
                                        

Jeon Taehyung.

Mientras Jungkook conduce, lo miro. Soy feliz, más feliz de lo que he sido en toda mi vida.

—Pensé que tal vez después de lo que hice me odiabas—. Me giro y llevo mi vista a la ventanilla, incapaz de mirarlo. Probablemente me odie por lo que hice.

Era joven, estúpido y estaba ciegamente enamorado de mi hermano mayor. Aunque nada ha cambiado, porque sigo siendo joven, estúpido y enamorado ciegamente de Jungkook, cómo nunca. Pero, hace tres años, las hormonas sacaron lo mejor de mí y nos destruí.

Jungkook entrelaza sus dedos con los míos.

—Nunca podría odiarte, Taehyung.

Le miro.

—Yo.. ya no estoy enojado.

Cuando me di cuenta de que no iba a volver a casa, envié muchos mensajes molesto. Me llevó un tiempo, pero al final entendí por qué se fue de la manera en qué lo hizo. Sólo intentaba protegerme, como cualquier buen hermano mayor lo haría. Las cosas entre nosotros serían mucho más fáciles si no fuéramos hermanos.

—Entiendo la razón de tu enfado —, me dice Jungkook mientras me roza los nudillos con el pulgar. —No pasa nada. Estamos bien.

Cierro los ojos y le aprieto la mano, recordando cómo metió su lengua en mi boca en el porche. Esa no es la forma en que los hermanos se deben saludar, así que ¿Por qué lo haría él? a menos que...

Trago saliva pasando el nudo que empieza a formarse en mi garganta mientras aprieto más mi mano en torno a la suya.

¿Y si ha venido hasta aquí para decirme que somos hermanos y que los hermanos no pueden ni deben hacer lo que hacemos? ¿Cómo sobreviviré a eso? No podré hacerlo.

—Nadie más lo entenderá, Tae —. Jungkook sacude la cabeza y me mira. —Solo nosotros... Nadie puede saberlo nunca, jamás. ¿Puedes vivir con un secreto así?

Si mentirles a todos es la única forma de tenerlo conmigo...

—Podríamos mudarnos, irnos a otro sitio. Me teñiré el cabello. Y si alguien pregunta... podemos decir que estamos casados. Ya lo hicimos la última vez—. Mi voz se quiebra y me froto los ojos con mi mano libre. No puedo perderlo, no otra vez. Lo necesito en mi vida. —Te amo.

—Yo también te amo, osito—, dice Jungkook, llevando mi mano a su boca y besándome los nudillos. Me hundo en el asiento y el corazón me da un vuelco.

—¿Huiremos juntos?

—Juntos—, dice Jungkook.

Empiezo a sonreír «nos vamos juntos», pero recuerdo algo y mi ceño se frunce.

—¿Y mamá?

¿Qué le diremos? ¿Podemos contárselo? ¿Qué pensará si le contamos lo nuestro?

—No puede saberlo nunca. Recuerda; nadie, Taehyung —, dice Jungkook.

Nadie.

Ni la familia. Ni los amigos.

Nadie.

—Está bien—, acepto. Nadie lo entendería de todos modos. Dirán que es raro, que está mal. Puede que incluso intenten separarnos, alejarnos el uno del otro. —¿Podemos darnos prisa y llegar Gangnam?

Jungkook se ríe, ese sonido tan brillante y bullicioso como lo recuerdo.

—¿Tantas ganas tienes de perder en el air hockey?

say you love me ✧ kvHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora