9🌠Los rebeldes

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   Las estrellas hacen su máximo esfuerzo para iluminar esta azotea en la que nos encontramos, pero la oscuridad de la noche es más intensa y mucho más fuerte. Miro el cielo un momento, sintiendo algo de frío en mis brazos.

   Tenemos a Hazel, en realidad tenemos su ubicación, pero eso ya me ayuda a respirar con mayor calma. Sin embargo, mi cuerpo vuelve a ponerse tenso cuando Qeemi me toca la espalda. Lo miro de reojo y aprieto mis puños, no entiendo la razón pero simplemente lo hago.

—¿Qué sucede, Qeemi? —le pregunto volviendo a mirar el edificio frente a nosotros, desde esta altura se ve parte del apartamento por la única ventana que está abierta.

—¿Estás lista?

   Lo miro a los ojos con la poca tranquilidad que me puedo permitir sentir en estos momentos y sonrío. Luego asiento con la cabeza.

—Sí, dormí bien si eso es lo que preguntas. ¿Estamos preparados? Pronto tendremos que actuar —me acerco al equipo.

   Tres hombres y dos mujeres, entrenados bajo la formación de los guardias reales de palacio, me devuelven la mirada mientras terminan de prepararse. Estamos vestidos adecuadamente para esta misión, trajes negros que ocultan que vamos armados hasta donde menos se espera que escondas un arma, desde explosivas hasta espadas y cuchillos. Debo mencionar que la guerra de hace una década contribuyó bastante al repertorio de formas en las que una persona puede matar a otra.

—Si me encuentro con uno de esos traidores rebeldes... —le murmura entre dientes uno de los hombres de nuestro equipo a otro.

   Qeemi lo interrumpe, poniéndole una mano sobre el hombro.

   Me preocupa el odio que refleja su voz. Lo entiendo por odiar a los rebeldes. Pero, como decía, me preocupa.

—Ese no es tu trabajo, Irrad. Eres guardián, no soldado —le explica Qeemi con complicidad, pero también se muestra recto.

   Lo ha simplificado perfectamente, acá no hay lugar para este tipo de rencores personales.

   El muchacho asiente con la cabeza. Espero que lo haya entendido bien. En este tipo de trabajo que estamos a punto de realizar será mejor no llamar la atención de nuestros enemigos.

—No estamos aquí para enfrentamientos directos. Recuperamos a Hazel sana y salva y nos vamos. No se desvíen del objetivo principal ¿Queda claro? —les pregunto mirándolos fijamente.

   Me miran determinados y asienten con la cabeza una sola vez. No son novatos, han realizado otras misiones en nombre de la corona antes, están preparados para este tipo de cosas y confío en que lo harán bien.

(...)

   Tuvimos que deslizarnos sobre cuerdas de acero para acceder a esta habitación del edificio. Caigo suavemente sobre suelo firme controlando mis movimientos para hacer el menor ruido.

   Qeemi, que cae a mi lado unos segundos después, me hace una seña de manos que simplificadamente significa que hay rebeldes a mi espalda que no se han dado cuenta aún de nuestra presencia. Por tanto, debo tener cuidado.

   Los escucho hablar lejos de mí, pero no lo suficiente lejos como quisiera para mi completa seguridad. Este apartamento es pequeño y no tiene muchas divisiones o paredes, esa es una desventaja para luchar con los rebeldes. Me quedo quieta queriendo hacerme pasar por un fantasma y busco a Hazel con la mirada, no la veo aquí.

   Qeemi se mueve a un lugar estratégico a pesar de que tratar de esconderse en este apartamento es imposible. Prepara su arma para cuando los rebeldes se den cuenta de que nos hemos colado en su recinto sin invitación. No creo que nos vayan a ofrecer un té precisamente, como mucho el filo de un cuchillo en nuestros cuellos.

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