Los principios por los que Lee Minho rige su vida, se ven tambalear por la presencia de una persona en su entorno. Y debía evitarlo a toda costa.
🥉TERCER PREMIO🥉 En los Clover Awards 2024 en la categoría de Fanfic.
¡¡Advertencia!!
En este fic se n...
No quería, pero su corazón se saltó un latido cuando recibió una notificación de Jisung aquella noche.
Era una foto temporal, de esas que abres y solo puedes ver una vez. Se puso jodidamente nervioso antes de darle al mensaje y ver la foto. Suspiró aliviado al ver que era su paraguas apoyado en la pared de lo que parecía la entrada de una casa, al lado de una pequeño mueble zapatero donde Minho pudo ver algunos zapatos de Jisung.
El mensaje adjunto decía "sano y salvo".
Minho se rio, la cálida sensación otra vez allí.
Tras su encuentro en la cafetería, había llegado a casa empapado hasta los calcetines. Se metió en la ducha como Jisung le había recomendado antes de marcharse, y se dedicó a limpiar la casa el resto del mediodía.
Al día siguiente, Christopher llegó del gimnasio con una sonrisa de oreja a oreja, seguido de Changbin, al que se le veía igual de excitado.
Él les recibió echado en el sofá con su pijama más cómodo y su copia de "Cumbres borrascosas" en la mano. Había decidido pasar un domingo tranquilo, recuperándose del ajetreo de la semana.
–¿Tanto os alegráis de verme? –Minhó bromeó.
Se sentaron cada uno a un lado suyo sin cuidado, obligándolo a incorporarse para que cupieran los tres.
–Adivina quién nos ha empezado a seguir por Instagram –dijo Chris.
Minho se encogió de hombros.
–Nada más y nada menos el amigo de tu amiguito –reveló Changbin con un movimiento de cejas sugerente.
–¿Felix? –Se quedó un momento procesando.
El día de la discoteca había estado demasiado centrado en Jisung como para prestar atención, pero recordaba fugazmente que sus amigos habían estado bailando con Felix.
–Oh –Se rascó la nuca–, ¿estáis tan emocionados porque os gusta?
Christopher se echó en el respaldo del sofá y estiró un brazo para pasarlo por encima de sus hombros.
–Puede que tú estuvieras demasiado pendiente de tus asuntos como para darte cuenta, Minho –Recibió un codazo en sus costillas que no le impidió seguir hablando–, pero aquí Changbin y yo tenemos interés en el rubito.
Los miró confuso, girando su cabeza para mirar la cara de Changbin y luego la de Chris, de lado a lado. Se sentía como en un partido de tenis.
–¿Os dais cuenta... de que es uno para dos? –Entrecerró los ojos.
–Detalles –desestimó Changbin con un aspaviento de mano.
–Estáis como una puta cabra –Y se echaron a reír los tres.
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La semana comenzó calmada.
Minho decidió que era hora de empezar a usar el regalo de Jisung, por lo que fue a servirse un café, sintiendo nostalgia por un momento al darse cuenta de que él ya no se lo llevaría. Al volver a su oficina, cogió el móvil y se hizo un selfie con la taza, bebiendo de ella. Envió la foto a Jisung, su chat inactivo desde que le había mandado aquella foto del paraguas.