Capitulo 3 | mi persona

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La sala se levanta en una ovación. Un largo historial de experiencias testifica delante nuestro. Los especialistas dan una inclinancion de cabeza y se dirigen hacia la salida. Nada menos que personas con más de cien millones en sus cuentas de bancos abandonaban el lugar.

Chocó las palmas con más vehemencia. El brillo de la vida les había sonreído.

—Has visto eso, el chico de la camisa un guapetón y la chica se ha robado todo el pinche evento.

Salimos del auditorio. Arami esquiva a la muchedumbre. El horario de hoy estaba repleta de actividades.

— aquellos rulos deberían ser ilegales, santo cielos, no sabes lo que me ha costado no pararme y pedirle su rutina. Cada que se movía podía ver cientos de brillos.

—y su bendito delineado casi me clava el ojo.

—sí —Arami mueve las cejas—. Tengo que intentarlo. ¿Que dices de ir a casa y probarlo?

— Ara.

—por favor no lo digas.

—tenemos que estudiar.

Arami se detiene y se toca la sien.

—¿por qué tenías que traerme devuelta a mi miseria?

—toca esa bolsa y lo sentirás aun más.

El bolsón estaba inflado de cuadernos y quien sabe que más, ni aquellos stickers y pines suavizaba el sufrimiento al que estaba siendo sometido.

—Ara debes dejar de traer todo tu casa.

—¿y qué me falte algo? No, gracias.

—el noventa y ocho por ciento de tus preocupaciones nunca pasa.

—¿y qué pasa con el dos por ciento?

— sabes de lo que hablo.

— no me harás cambiar de opinión.

—al menos mira esa pobre bolsa, vas a matarla.

Baja la mirada, de repente se veía conmovida.

—dijeron que soportaba todo.

—todo lo que uno necesita en un día normal, no a todo lo que tu cabeza pueda imaginarse.

—bueno. Puede que tengas razón.

—¿y bien?

—lo pensaré. Reduciré algo de esta casa- da unas palmas a su bolson-. Solo algo, lo sabes esto puede salvar vidas.

—ya ya.

—hablando de vidas, no tienes idea de lo que ocurrió ayer.

—alto.

La conocía. Si empezaba a hablar no iba detenerse hasta contar los mínimos detalles.

— déjame decirlo, de verdad querrás saberlo.

Poniéndolo así me da más curiosidad. Niego con la cabeza.

—primero repasemos lo que hemos aprendido. Luego lo otro.

—vamos Ali.

—Arami.

Revolotea los ojos.

—bien. —caminamos por los adoquines, el viento hace un espectáculo de sus ondas —. Sentimiento de mercado¿ lo escuchaste? Me ha dejado pensando, un barómetro del sentimiento de los inversores.

— y afecta los futuros contratos. Una prima
a menudo sugiere optimismo, mientras que un descuento puede indicar tendencia bajista.

Cruzamos el paso peatonal sin dejar mirar ambos lados de la calle. La seguridad aquí, siempre debe ser bienvenido.

Revoltijos a lo dulceDonde viven las historias. Descúbrelo ahora